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buen tiempo Bétera

Manga corta y colores claros para ver la mascletà, trajes de fallera que las chicas lucen sin chales ni mantones, blusones por polares, pañuelos a cuadros por bufandas y zapatillas por botas. Este es el efecto que produce el buen tiempo en las fallas: sin lluvia, sin viento y sin días fríos y noches más bien templadas las fiestas josefinas se disfrutan mucho más.

Y es que las temperaturas subirán en la semana fallera hasta los 25º, lo que supone seis grados más que la media en estos días de los últimos 76 años. Asimismo, hasta el próximo miércoles, Día de San José, no se esperan lluvias.

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé para este lunes una mínima de 8 grados y una máxima de 25, mientras que el martes y miércoles la mínima será de 9 grados y la máxima de 24 y 18 grados, respectivamente.

Un estudio de ‘El clima normal en Valencia en la Semana Fallera. 15 al 19 de marzo (1938-2013)’ señala que la temperaturas media diaria de estos días es de 14 grados, con una máxima de 19 y una mínima de 8. No obstante, las oscilaciones son habituales en este mes. Así, las semanas falleras con medias diarias más cálidas en los últimos 76 años han sido las de 1969, con una media de 18,6 grados, y la de 1988, con 19,1 grados. En el otro extremo figuran las semanas falleras de 1953 y 1973 como las más frías, con unas medias diarias de 10 y 9,2 grados.

Respecto a los días más cálidos de esta semana, destacan el 19 de marzo de 1942 y de 2002, con una temperatura máxima de 30,8 y 29 grados, respectivamente. La noche más fría fue la del 15 de marzo de 1962, con dos grados de mínima.

Lluvias

En cuanto a la lluvia, según Aemet lo más frecuente es que no se produzca lluvia apreciable sobre la ciudad. Así ocurrió en 38 de los 76 años analizados, mientras que en un tercio de los años llovió un día de forma apreciable, y en el 17 por ciento restante de años llovió dos o tres días.

Desde 1938, que comienza la serie de observaciones en el observatorio de Viveros, ningún año ha llovido cuatro o cinco días en la semana fallera. Uno de los años más recordados debido al mal tiempo fue 1989, hace 25 años, cuando llovió tres de los cinco días, y en el que prácticamente los dos días “cumbre” de las fallas –18 y 19– estuvo lloviendo de manera continua, aunque dejó de llover al final del día 19, antes de la ‘cremà’.

Lo contrario ocurrió el año 2000, ya que después de unas fallas de buen tiempo y sin lluvias, el día 19 a última hora, en los momentos previos a la ‘cremà’ comenzó a llover con tal intensidad que en las Fallas de ese año se acumuló la mayor cantidad de precipitación de todo el periodo estudiado debido a la lluvia acumulada en unas pocas horas en la noche del día de San José.

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