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Antiguo ecoparque de Bétera

En relación a la contestación que el CVI (Consorcio Valencia Interior) remitió a este medio el día 22 de abril a colación de un artículo que esta parte personalmente escribió el día 3 de abril:

El CVI es una entidad pública de carácter institucional con personalidad jurídica propia y distinta de la de los entes consorciados, tal como dicen los propios estatutos del Consorcio, los cuales son accesibles públicamente por internet. Por supuesto que el CVI no es una empresa mercantil. El CVI es un organismo autónomo, un concepto que engloba al de empresa pública, si bien este último concepto no tiene mucha relevancia jurídica. Lo que sí que es cierto es que las empresas públicas no deben regirse por el criterio del beneficio.

Como pueden observar los lectores hay mucha ambigüedad en estos aspectos. Lo cierto es que el presidente del CSV cobra por ese cargo 34.000 euros anuales, según publica Infoturia, cantidad que supera el triple del Salario Mínimo Interprofesional. Este señor es también el alcalde de Loriguilla. En el caso de que Cervera estuviera liberado como alcalde de Loriguilla, cosa que desconozco, podría estar cobrando hasta 40.000 euros más por este otro cargo, según la última reforma de diciembre de 2013 sobre la administración local. Lo que quiero señalar en cualquier caso es que aunque en teoría el CVI no tiene ánimo de lucro es evidente que sus integrantes sí lo tienen.

Caseta del antiguo ecoparque

Caseta del antiguo ecoparque

La sensación personal que tengo es que ustedes no quieren dejar claro la categoría jurídica del CVI, y es que es muy difícil pedirle responsabilidades a una cosa que no se sabe exactamente bien lo que es. Una entidad, como usted califica al consorcio, puede ser muchas cosas, por ejemplo un fantasma. Bankia también es una entidad. ¿Es acaso la palabra entidad un concepto invisible, una palabra mágica para hacer inaprensible a una persona jurídicá

Si que hay un tipo de contrato entre el ayuntamiento y el CVI, en concreto se llama “convenio”. Según la RAE un convenio es un ajuste, convención, contrato. ¿Ningún tipo de contrató. Convenio es sinónimo de contrato, en relación a que los contratos son fuente de obligaciones. Consultando también cualquier diccionario jurídico llegamos a esta conclusión. Al amparo de esta vaguedad del término da la sensación que ustedes pretenden desembarazarse de sus obligaciones convencionales.

Personalmente pienso que ustedes han pretendido tergiversar conceptos que no aclaré bien pero que son fácilmente comprensibles por cualquier persona, sin embargo han eludido pronunciarse sobre otra cosa que dije y de la que me equivoqué. El mismo convenio obliga al CVI a construir un ecoparque tipo D. Como podemos observar en las normas que regulan la construcción de los ecoparques que tiene obligación de cumplir el CVI, un ecoparque tipo D tiene que tener una superficie estimada mayor de 2.500 metros cuadrados e inferior a los 5.000, pero el nuevo ecoparque de Bétera no supera los 2.100 metros cuadrados, e incluso es un poco inferior en superficie al del antiguo ecoparque. Por lo tanto podemos concluir que los ciudadanos de Bétera pagarán más por la tasa con un ecoparque nuevo, pero más pequeño.

Más aún teniendo en cuenta como se calcula la tasa, con la fórmula de revisión polinómica válida hasta el 2.013, que si continúa vigente en el 2.014 significaría un incremento de la tasa. Además es bastante previsible que en 2014 paguemos más por la tasa, lo cual se desprende de las cuentas de 2014 que han publicado en su página web. Ustedes han creado la cuenta ambiental, que puede suponer una reducción de la tasa, pero puede ser algo engañoso si la tasa acaba siendo más gravosa, entonces pueden echar la culpa del incremento de la tasa al ciudadano por no haber utilizado la tarjeta de la cuenta ambiental.

Lo que ustedes venden del reciclaje es para analizarlo con pinzas. ¿Los escombros no deberían de estar dentro del ecoparque y no en los alrededores?. Eso da la mala imagen de que parezca que no les interesa tanto el reciclaje y sí el lucro. Supongo que alegarán que no es su obligación recoger esos escombros. Parece ser que no es obligación de nadie. Permítanme recordarles que las obligaciones también nacen de la culpa o negligencia. En mi opinión los alrededores del nuevo ecoparque en unos cuantos meses estarán llenos de escombros, como los del anterior ecoparque.

Jorge Osborne

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0 Comments

  1. O sea: en plena crisis, los del ayuntamiento de Bètera, teniendo ya un ecoparque, deciden hacer otro y encima mas pequeño, y allá a hacer puñetas!.
    Hacen como en todo el mundo hace la derecha, se afanan en crear todo tipo de negocios con el dinero de los contribuyentes para ellos y sus amigotes antes de que cambie la tortilla. Mientras tanto no les ha importado que el territorio de Bètera sea la mayor escombrera de la provincia. Si denuncias un vertido te contestan que “se lo comunican al dueño” y se quedan tan panchos. ¡ahí tú Potti!
    Pep

  2. Josep parece que sabes más de lo que has expresado en tu comentario. Y es que esas cosas se saben en determinados sectores de Bétera, pero opera la ley del silencio. Al que denuncia estas cosas normalmente se le condena a la marginación y el ostracismo, lo cual es bastante preocupante, pues los que deberían de ser condenados al alejamiento de la política municipal son aquellos que utilizan los recursos públicos, en un marco jurídico excesivamente burocrático, para corromper la finalidad de las leyes y las normas.
    En este tema del ecoparque se ha notado el silencio de los grupos de la oposición con representación municipal. Yo no sé a qué se deberá, pero el tena del ecoparque tiene tintes muy oscuros. Lo lógico es pensar que para garantizar el silencio de la oposición se lleguen a pactos o prevendas. Si esta hipótesis fuera cuerta de nada serviría decir que el problema viene de la derecha o de la izquierda, esa es una postura demasiado simplista y confusa.
    Y el tema del Consorcio Valencia Interior huele a un nuevo Emarsa, que puede ver la luz a unos 8 años vista. Si ahora se corrigieran las irregularidades podríamos evitar un mal mayor, sin embargo las recompensas que se otorgan a los que intervienen en la política hacen muy moldeables las ideologías. En Canal 9 muchos sabían las irregularidades que habían pero nadie se atrevía a de unciarlas. Y el que las denunciaba se arriesgaba a verse perjudicado en muchos aspectos personales. Este posicionamiento es muy difícil de invertir.
    Estamos destrozando desde dentro ciencias muy importantes como las de la información, el derecho y la justicia. Todo esto gracias a conseguidores sin escrúpulos que adoptan las motivaciones de las empresas privadas dándoles una imagen demagógica para aparentar defender los intereses públicos.

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