Opinió

salvador-beltran-betera-opinionOPINIÓN

Salvador Beltrán, Concejal Ayuntamiento de Bétera Mas Camarena-CUBE 

Seguro que es una pregunta que todos nos hemos hecho. Lo explicaré de modo sencillo. Consideremos un ayuntamiento medio como Bétera y cualquier año de los recientes.

Como en toda actividad, o en nuestra casa las cosas van bien cuando hay un cierto equilibrio entre el dinero que entra y el que sale. Los llamamos Ingresos y Gastos; pero hoy sólo hablaré de los gastos, dejo para otro día los Ingresos y comentar el Equilibrio.

En el caso de Bétera el presupuesto ha oscilado entre los 16 y los 20 millones de euros, lo que da para unos 21.000 habitantes una media de unos 850 euros al año por habitante. Si consideramos una familia media de entre 3 y 4 miembros serán sobre 3.000 euros al año. Sin duda mucho dinero.

Pero en el Ayuntamiento lo que comúnmente llamamos Gastos, (y a diferencia de nuestra casa) tienen dos bloques muy diferenciados el llamado “Gasto Corriente” y las “Inversiones”. Es muy importante reconocer los dos tipos. Lo explicaré a groso modo.

Los Gastos Corrientes son equivalentes a los que en nuestra casa representan la luz, el agua, la gasolina, los pagos del colegio, llenar el frigorífico, pagar al fontanero, al mecánico, las letras del banco, la comunidad de vecinos, etc. Sería como el gasto cotidiano obligado. Es decir gastos ya comprometidos que consumen una gran parte de los recursos sin apenas poder eliminarlos, tan sólo podemos reducirlos poco a poco apretándonos el cinturón o gestionando mejor. Los gastos corrientes en el Ayuntamiento son muy, muy altos, suelen estar en 95 euros de cada 100. Incluso en los años de crisis llegaron a ser puntualmente más los Gastos Corrientes que el dinero que teníamos en el cajón (deuda o déficit).

Les voy a dar un orden de magnitud de los gastos corrientes en Bétera. La partida mayor es la de personal con casi la mitad del presupuesto. Si bien incluye no solo la parte administrativa, sino también policía, personal educativo, obras, servicios técnicos, y un largo etc.

Por áreas, de cada 100 euros que gastamos, para Administración son 27; en policía y seguridad 11; en edificios municipales 11; en parques y jardines 9; en basura y limpieza viaria 8; en obras públicas (mantenimiento) 7; en educación 6; cultura y deporte 6;  asistencia social y empleo 5; alumbrado 4; en sueldos y gastos de políticos 1,5; y en otros menores 4.

La otra parte del dinero va a las Inversiones y está destinado a elementos estructurales, como creación o remodelación profunda de calles, parques, edificios, colegios, instalaciones deportivas o culturales. Pero no a su mantenimiento (eso es gasto corriente). Todos quisiéramos que a Inversiones llegase mucho dinero, tanto los ciudadanos, como los funcionarios del Ayuntamiento, los concejales y el alcalde. Porque es lo más vistoso y más reivindicado por los vecinos; podíamos decir que es para “hacer cosas nuevas”. Pues bien para esto suele quedar muy poco dinero, si llega a 5 euros de cada 100 podemos darnos por contentos.

Esta es la gran frustración de cualquier vecino metido a concejal (como yo mismo). Llegamos con enormes sueños de solucionar los problemas y las faltas del municipio, que son muchas y sabemos cuáles. Pero a final de año cuando tenemos que hacer el presupuesto del siguiente, y empezamos a restar los Gastos Corrientes comprometidos y nos quedamos “en na”. ¡Que poco margen queda!

Es como en una familia justita de ingresos que necesita reformar la habitación del niño y que después de quitar del sueldo los gastos del mes no le queda suficiente para hacerlo y debe esperar a ahorrar suficiente. Y ni pensar en comprar un piso más grande que sería la verdadera solución. A las necesidades que ya conocemos se unen las demandas de los vecinos a los que lamentablemente apenas podemos satisfacer porque el dinero no comprometido de antemano es muy reducido después de restar lo que consume la maquina municipal y los servicios prestados tan necesarios.

Pese a ello, desde estas líneas quiero destacar el valor de los Servicios que recibimos, y no olvidarlos por habituales que sean: que la basura se recoja con eficacia y pulcritud, que las calles estén limpias, los jardines cuidados, las guarderías y los colegios, las calles sin baches, que podamos practicar deporte y asistir a eventos culturales, que la policía cumpla su función, incluso la administración que sea ágil y respetuosa con los vecinos. Reivindico que ese también es el Ayuntamiento, aunque que apenas se perciba por ser cotidiano.

El trabajo político es insistir en el ahorro por la vía de la eficacia, y el ajuste de las partidas más voluminosas del Gasto Corriente (tarea de constancia poco vistosa); y la búsqueda de un equilibrio en el reparto del escaso dinero restante en Inversiones. Priorizar necesidades y aplazar al presupuesto siguiente.

 ¡Ah! y todos queremos que los impuestos bajen.

Imprimir article
Comenta aquesta notícia

1 Comment

Deixa un comentari

Your email address will not be published. Required fields are marked *

He llegit i accepte la política de privacitat i lavís legal

Post comment