El Centro Artístico Musical de Bétera (CAM) cerró el pasado 30 de junio el periodo de matrícula para el curso 2022-2023 de su escuela de música (ubicada en la calle Casa de Cultura, 2), “retomando el número de alumnos de antes de la pandemia”, según nos cuenta el propio director de la citada escuela, Víctor Gámez Zaragozá. No obstante, cabe decir que, aunque no hay ya un horario de oficina expresamente abierto para tal efecto, la matrícula en sí siempre está abierta y en la web www.musicabetera.es se puede efectuar de forma telemática.

“Durante el mes de septiembre volveremos a abrir el periodo de matrícula. Las clases, igual que en la educación obligatoria, empiezan el día 12 de septiembre. Desde el día 1 hasta el 12 de septiembre, tendremos la matrícula abierta y es un periodo para la organización de las familias y de sus actividades. En este sentido, es una etapa donde hay un incremento importante de la matrícula. Normalmente, empiezan a venir y tienes que duplicar grupos y buscar profesores en última hora y encontrar otros horarios, sobre todo en la formación de los de 3 a 7 años de edad. Pues, la gente que empieza el primer curso de elemental que serían los de 8 años de edad que coinciden en tercero de primaria, ya viene de atrás. De hecho, partir de ahí, la matrícula se autorenueva y, si no se cambia algún dato, la matricula se renueva sola, es automática. Solo hemos estado recibiendo nuevas matrículas y cambios…”, especifica Víctor.

“La gente vuelve a apostar por esta formación musical extraescolar. Desde la escuela enfocamos la educación musical, tanto a aquellos futuros consumidores de cultura como quien esté interesado a continuar su formación musical para orientarlos y formarlos porque puedan acceder a los conservatorios superiores, según la etapa en la cual se encuentran”, explica Gámez.

“La formación musical a lo largo de la vida”, esta es la premisa por la cual se rige esta escuela de música. De este modo, la formación empieza desde los tres años de edad (coincidiendo con el primer curso de infantil) hasta los 99 años. Así, se pretende que la gente adulta interesada a formarse musicalmente pueda cumplir esos sueños de aprender música, formar parte de una agrupación e incluso tocar algún instrumento.

“En 2019 el Centro Artístico Musical cumplió 50 años. En el año siguiente se cumpliría el 50 cumpleaños de la escuela. Pues, una escuela siempre se crea por necesidad de formar a la gente que tienes en la parte técnica de cada instrumento”, comenta el actual director de la escuela de música del centro.

“Cada año tenemos un buen número de alumnos que acceden al conservatorio. Aunque se desvinculan un poco del que es la escuela, ellos continúan viniendo a sus agrupaciones del centro. Y es que su sociedad siempre será el Centro Artístico Musical de Bétera, aunque su formación sea posteriormente en los conservatorios, cosa que está en el aire el hecho de plantear nosotros también la creación de un conservatorio. En este sentido, como comentaba antes, nosotros ofrecemos una educación no reglada desde los 03 hasta los 07 años de edad y después una educación no oficial pero en cuanto a nivel de programación, curricular y de proyecto educativo siempre marcamos un paralelismo a las enseñanzas oficiales de los conservatorios porque, en cualquier momento, un alumno te puede pedir acceder al conservatorio y tiene que tener el nivel y las asignaturas que corresponden. Le va a pedir una prueba de lenguaje, una de instrumentos y una de piano complementario y, por lo tanto, tiene que estar cursando las asignaturas paralelamente”, indica Víctor Gámez.

“Nosotros, dentro de nuestro proyecto curricular intentamos cubrir ese paralelismo a las asignaturas oficiales y, además, dar a conocer en el ámbito amateur otros músicas. Ya hace dos años que instauramos la asignatura de Jazz, también está en vista una asignatura de interpretación de música antigua y, por otro lado, está en proyecto la edición y tratamiento de sonido y audio”, prosigue.

Víctor también nos hace saber que, el curso de dirección que también estaba ya en proyecto dará su pistoletazo de salida seguramente a partir del mes de octubre de este año.

Por otro lado, el director de la escuela declara que esta etapa de pandemia no ha sido fácil. “El confinamiento fue duro. Estuvimos dándolo todo y, si puede ser, más todavía. Se tenía que apoyar y motivar por la distancia porque hubiera un equilibrio. En ese momento, todos conocimos el formato en línea y empezamos a trabajar qué eran las mejores plataformas, como las teníamos que enfocar y incluso programar para dar una clase en línea, puesto que no es lo mismo. Sin embargo, se hizo bien porque el nivel de los alumnos no ha bajado. De hecho, hoy en día, muchos de esos alumnos están en el conservatorio”, explica.

“Este año hemos trabajado con 30 profesores, una conserje, una secretaría y yo, quien hace de profesor y director”, detalla Víctor.

“A nivel de lenguaje musical, continuamos trabajando y actualizándose con una metodología que combina la metodología tradicional analógica y la digital. De este modo, trabajamos y estudiamos la partitura todavía en papel, pero al mismo tiempo ya estamos

 incorporando las pizarras digitales en las aulas. Todo esto, siempre, con unos libros de confección propia de la Escuela de Música del Centro Artístico Musical que se usan desde los 7 años hasta el lenguaje musical profesional. Es importante complementar la parte en papel con la digital, pero no podemos dejar completamente de lado el papel. Un niño tiene que saber dibujar una clave de Sol, a pintarla, a escribir las notas en el pentagrama, es decir, todo aquello que forma parte de la caligrafía musical”, destaca el director de esta escuela. En este sentido, también hay que mencionar las dotaciones y las obras de mejora que se realizan a el largo del año en beneficio del alumnado.

“Intentamos dar cobertura a las inquietudes de los alumnos y estar en el día del cual hay. En la actualidad se tiene que saber, tratar y formar también en otros lenguajes musicales como el Jazz, el Folclore, el Rock, el Latin. No hay que llegar a ese curso que nosotros tenemos de formación de Jazz, pero dentro de nuestras programaciones tenemos que incluir esa clase de música. La música tiene que llegar a todos y se tiene que tener una determinada cultura musical. Dejar de lado esta clase de música actual es no llegar a cierto grupo de gente. Por lo tanto, hay que estudiar tanto la música lírica, clásica y antigua, como esta más moderna y actual. Si queremos llegar a todos los públicos, hay que ofrecer todos los programas. Así, nuestras agrupaciones también se adaptan a esto”, comenta Víctor Gámez.

“En cuanto a actividades de cara en el año que viene, a nivel de agrupaciones séniors tendremos pronto una reunión que siempre es anual para poder programar todo el año 2023. Pues, en 2022 ya está todo programado. Por otro lado, a nivel de escuela, las agrupaciones juveniles ya se ha previsto el hecho de volver a participar en algún concurso o certamen de bandas juveniles y al llevar a cabo algún intercambio de orquestas juveniles, además de realizar a principio de curso los tradicionales conciertos de Santa Cecília para darle la bienvenida a los nuevos miembros de cada agrupación y el concierto de Navidad. Apostamos también para retomar el tradicional merendar de disfraces de Santa Cecília de niños y mayores, el cual agradecen porque es una manera de sociabilizar entre todas y todos”, explica.

“Abrimos las puertas a una gran familia. El que basura es intentar crear cultura de manera conjunta, que cuando la gente llego a las agrupaciones (sea mayor, pequeño, alumno, profesor, amateur, profesional…), sean todos igual. La parte más atractiva de esta parte social y humana es compartir el papel y atril entre un niño de 12 años que acaba de entrar a la banda y un profesional o el padre de otro que está al mismo nivel que ese niño de 12. Vendría a ser el que se llama compartir entre generaciones: el momento de antes del ensayo, el momento de durando y el de después de este ensayo. Se aprenden muchas cosas, también de actitud y saber estar, junto a la gente”, detalla Gámez.

“Todos estos valores que llegan a las agrupaciones también se intentan trabajar desde la escuela. Se intenta que los padres también interactúan de alguna manera y compartan momentos. La educación musical es un camino que no tiene final. Por lo tanto, hay momentos muy bonitos pero también otros duros. Así, si tienes a tu lado una persona que te ayuda como el amigo y compañero de clase, la motivación dentro del aula por parte del profesorado y el apoyo de los padres, todo se hace más fácil. Todos trabajamos en equipo y, en nivel social, ese instante de juntarse y compartir extramomentos musicales hacen que merezca la pena”, concluye Víctor *Gámez.