Las elecciones municipales se acercan y es hora de hacer balance de los pasados 4 años, antes incluso de hacer nuevos planes, programas y propósitos.
Y como no faltarán pesimistas y agoreros que nos dirán lo medio vacía que está la botella, me adelantaré a decir algo que creo que en Bétera debería ser consenso y opinión unánime de todos los vecinos y todos los partidos. Me refiero a la cohesión de todo el municipio y de sus barrios y zonas.
Sí, sé que queda muchísimo por hacer, sin duda. Pero lo que importa es el sentido en que se evoluciona: ya no caminamos hacia el enfrentamiento, sino al contrario hacia la distensión entre vecinos, entre centro de pueblo y urbanizaciones. Creo que es evidente que las tensiones han disminuido. Y lo dice alguien que creyó que ese buen clima no sería nunca posible, reconozco mi error.
Siempre que hay intereses diferentes los puntos de vista se confrontan y hay miedo a ceder y perder algo. Pero convivir y negociar es la sustancia de la política y el disenso no es malo si no se convierte en un muro infranqueable.
Este ayuntamiento y su composición actual ha sabido conciliar las distintas almas del municipio y ha crecido la sensación de que es posible entenderse aun a costa de ceder en parte unos y otros.
Sí, queda mucho por andar. Todos tenemos mucho que reivindicar. Pero Bétera ha ganado en hermandad y en convivencia.
Aun con nuestras diferencias podemos argumentar algo en común: hemos avanzado mucho en hacer un municipio diverso pero integrado. Y eso creo que es mérito de todos; de todos los vecinos.
Alegrémonos de una realidad indiscutible: ¡JUNTOS ESTAMOS MEJOR QUE ENFRENTADOS!
Sin dudar esta legislatura, estos cuatro años, han sido un bálsamo y un avance.
Mi saludo y enhorabuena a todos los vecinos… Y a Bétera.

