
Desde el año 1993, cada 12 de mayo se celebra el Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de la Fatiga Crónica, coincidiendo con el cumpleaños de Florence Nightingale, enfermera que quedaría postrada en su cama durante 50 años a causa de esta enfermedad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el 12 de mayo el Día Internacional de estas dos afecciones, que son crónicas y de etiología desconocida.
La Fibromialgia se caracteriza por el dolor músculo-esquelético generalizado, mientras que el síndrome de la Fatiga Crónica se manifiesta en forma de agotamiento intenso de carácter permanente que limita la capacidad funcional. En los dos casos son patologías de causa desconocida, el diagnóstico es clínico, y las pruebas que se realizan se encaminan, más que a constatar la afección, a descartar otras posibles patologías asociadas.
Se trata de procesos que pueden menguar de manera importando el bienestar de las personas afectadas.
La Fibromialgia fue reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1992. Y en la actualidad afecta de un 2% a un 7% de la población mundial, aunque continúan existiendo diferencias y dudas en cómo tratarla o diagnosticarla.
Es una enfermedad que tiende a ser más común entre mujeres de 20 y 50 años de edad, sin embargo, también pueden sufrirla hombres y niños.
Los objetivos fundamentales de la atención sanitaria son aliviar los síntomas, fundamentalmente el dolor, y mantener la capacidad funcional en los ámbitos personal, familiar y profesional, procurando que la calidad de vida mejoro, se mantenga o se deteriore el menos posible, de forma integrada con el abordaje del resto de problemas de salud de la persona.
Esto es así porque, en la actualidad, no hay ningún fármaco para el tratamiento específico de estos procesos, por lo cual se recomienda combinar el tratamiento farmacológico sintomático con la información y educación para el autocuidado y la toma de decisiones conjunta entre las personas afectadas y los equipos que las atienen, así como con el ejercicio físico gradual y la terapia cognitivo conductual.

