Cada 21 de febrero se celebra el Día Internacional de la Lengua Materna. La idea de celebrar el Día Internacional de la Lengua Materna fue una iniciativa de Bangladesh, aprobada en la Conferencia General de la UNESCO de 1999 y se celebra en todo el mundo desde el año 2000.

El nombre de lengua materna se le da a la lengua que las personas aprendemos desde la infancia y que, por lo general, es también hablada por nuestro padres y abuelos. Es en este sentido que cobra su relevancia cultural. La manera en que nos comunicamos determina, entre otras cosas, las relaciones que establecemos con el mundo que nos rodea, con los otros individuos y con nosotros mismos como sujetos de un acervo cultural y una historia personal. Las sociedades multilingües y multiculturales existen a través de sus lenguas, que transmiten y preservan los conocimientos y las culturas tradicionales de manera sostenible.

Las lenguas son el instrumento de mayor alcance para la preservación y el desarrollo de nuestro patrimonio cultural tangible e intangible. Toda iniciativa para promover la difusión de las lenguas maternas sirve no sólo para incentivar la diversidad lingüística y la educación multilingüe, sino también para crear mayor conciencia sobre las tradiciones lingüísticas y culturales del mundo e inspirar a la solidaridad basada en el entendimiento, la tolerancia y el diálogo.

La UNESCO cree en la importancia de la diversidad cultural y lingüística para las sociedades sostenibles. En el marco de su mandato en pro de la paz, trabaja para preservar las diferencias de culturas e idiomas que fomentan la tolerancia y el respeto de los demás.

Dado que 2019 es el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, este Día Internacional de la Lengua Materna está dedicado al tema de las lenguas indígenas como factor de desarrollo, paz y reconciliación. Los pueblos indígenas representan aproximadamente 370 millones de personas y hablan la mayoría de las 7 000 lenguas vivas.

 

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