En la vida hay veces, la verdad que pocas, que de repente te llega la suerte y te pilla de imprevisto, sin estar vestido para la ocasión, y no te queda más remedio que hacerle frente. (Hacer frente a la suerte… qué incógnita).

La suerte, una vez que es tuya, tienes que aprender a administrarla. Tus hábitos y tus rutinas de antes obligatoriamente cambian, y tú no estás preparado para ese cambio. Son muchos años haciendo casi siempre el mismo y de este modo iba dibujándose la existencia de cada uno; pues ahora la situación se vuelve diferente: el que hacías ya no lo haces, ya no tienes horarios, y a veces te encuentras completamente desubicado. Haré deporte, leeré más, me inscribiré a hacer alguna actividad, estaré más pendiente de las personas que estimo y que creo que a mí también me estiman, haré otras rutinas……… estas cosas son el que se piensan cuando te llega este tipo de suerte.

Si la suerte lo administras bien, es posible tener días felices y satisfactorios, pero si lo administras mal, seguro que harás panza e infeliz a las personas mas próximas a tú.

Es una gran responsabilidad esto de administrar la suerte y además en estos tiempos que corren, donde tus inquietudes se vuelven cada vez más inquietas, las ideas más confusas y situaciones que encontrabas salvadas vuelven con una fuerza peligrosa, donde las mentiras, los insultos, las falsas promesas y la manipulación política e informativa hacen acto de aparición todos los días. Pero en este caso yo tengo suerte; una suerte ya administrada de hace años, suerte de tener las ideas claras, basadas todas ellas en la igualdad, la libertad y la justicia social. De *ahí viene mi militancia activa dentro de la socialdemocracia. Valores que ahora más que nunca hacen falta, para hacer una sociedad más justa, más igualitaria y claramente más libre.

Por otro lado te encuentras con dos “pimpollos” de infantería y uno de caballería, este con “pistola a el *cinto”, reclutando toreros, personas de la nobleza, militares y periodistas sin complejos. En fin, la derecha pura y dura……….., la de siempre.

Los ciudadanos y ciudadanas son los que tienen la voz, de ellos, de todos nosotros depende que a los próximos procesos electorales triunfan los proyectos progresistas o que por el contrario la derecha, la de sacristía y naftalina se instale al poder otra vez.

La suerte no sabe ni de banderas “cara al solo cono la camisa nueva”, ni de tauromaquia, ni de periodistas mediáticos, ni de lazos del color de la quimera. No sé si las quimeras tienen color, pero en caso de tenerlo, sería el amarillo.

Vista la situación, estaría bien, que los ciudadanos y ciudadanas, con total libertado, hicieron este camino “de ida” hacia los procesos electorales con reflexión, responsabilidad y tenemos clara su opción y que a pesar de que a todas las nieblas, tuvimos todos suerte.

 

Artículo de opinión de Vicent Sorlí
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