La Mancomunitat Camp de Túria vuelve en el mes de agosto con un nuevo lema. En esta ocasión se adentra en el mundo de los delitos a través de Internet que afectan a jóvenes y niños y que son abordados en las charlas que desde la Unidad de Prevención Comunitaria de Conductas Adictivas se imparten en los centros educativos del Camp de Túria.

Desde la UPCCA, en el marco del Plan Comarcal de Drogodependencias y Otros Trastornos Adictivos, se trabaja en el ámbito de la prevención. Esta campaña en la que cada mes se abordan cuestiones relacionadas con esta materia es un ejemplo de las actuaciones que se llevan a cabo en la Mancomunitat Camp de Túria, en colaboración con los 17 Ayuntamientos del Camp de Túria.

Se trata concretamente del sexting grooming, dos términos en inglés que ya forman parte de nuestro vocabulario habitual a través de los medios de comunicación.

El sexting es un término que hace referencia al envío de fotografías o vídeos con connotación sexual  -realizadas por uno mismo- de forma voluntaria y privada a través del teléfono móvil u otro dispositivo con cámara (tablet, ordenador…). Se trata de una práctica de riesgo, sobre todo cuando hay menores, ya que al enviar este tipo de contenidos se pierde el control sobre los mismos y pueden ser utilizados por los demás de forma lesiva.

La voluntariedad del envío de este tipo de mensajes, su carácter sexual y la utilización de dispositivos tecnológicos son los tres rasgos distintivos del sexting.

Un estudio de la Universidad de Calgary analiza los resultados de 23 estudios en los que han participado 42.000 menores de 18 años sobre si existe relación entre el sexting y conductas sexuales concretas y salud mental. La investigación de esta institución académica canadiense pone en evidencia que sí que existe una asociación entre hábitos sexuales específicos, como la falta de utilización de anticonceptivos o la actividad sexual, con trastornos como la ansiedad.

Por su parte, el grooming  es el término que define las prácticas de adultos que se hacen pasar por menores en Internet o intentan contactar con ellos para comenzar una relación de confianza y para, posteriormente, pasar al control emocional y por último al chantaje con fines sexuales.

La relación se inicia a través de las redes sociales, plataformas de juego o comunidades online, con servicios de char, y que son frecuentadas habitualmente por menores. Para iniciar ese acercamiento los adultos utilizan perfiles falsos, que resulten atractivos para las víctimas

Tres son los principales objetivos de este tipo de práctica:

  • Producción de imágenes y vídeos con connotación o actividad sexual, destinados al consumo propio de pederastas o a redes de abuso sexual a menores.
  • Encuentros con menores y abuso sexual físico.
  • Explotación sexual y prostitución infantil.

Uno de los factores clave a la hora de atajar este tipo de prácticas es la prevención. Para ello es necesario establecer unos hábitos de navegación seguros, dedicándole  tiempo a los menores para enseñarles a realizar un uso saludable de Internet.

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