El actor de Bétera, Pep Ricart, recibió anoche en el Teatro Principal de Alicante el Premio al Mejor Actor en los Premios de las Artes Escénicas Valencianas 2019 por su papel protagonista en la obra teatral “La vida inventada de Godofredo Villa” escrita por Sònia Alejo y dirigida por Xavi Puchades.

Pep subió al escenario emocionado por el premio y se acordó de todo el equipo y también de Bétera, “un beso querida Lucia, hermanas, sobrinas, primas, a mi tía Lola y a mi vecina Ana. A la colla de Bétera y una señal a los laborales”, dijo al agradecer el premio ante centenares de profesionales del sector de las artes escénicas valencianas.

“Hace más de 20 años discutía con Cristina Fenollar y con Carles Pons sobre el sentido del teatro, y hemos continuado haciéndolo todos estos años. Yo le digo Carles que un actor para trabajar tiene que mirar al mundo con perplejidad, y él me dice a mi: sí, pero sin dejar al ser humano y con ternura. El cambio climático, el Kurdistán, Ecuador, la sentencia del ‘procés’, una Conselleria de Cultura frustrada, el teatro Escalante que se cae… Necesitamos más producción pública, más ayudas al teatro”, reivindicó el actor de Bétera en su discurso.

“Carles me ha enviado un mensaje para decirme que al menos continúe mirándolo todo con ojos rebeldes. Sí, eso siempre, como Godofredo Villa”, terminó diciendo.

“La vida inventada de Godofredo Villa” cuenta la historia de uno de los casi cuatro mil niños evacuados en barco desde el País Vasco rumbo a Francia durante la primavera y verano de 1937. A los 17 años se unió a la Resistencia contra los alemanes y a los 19 consiguió reunirse de nuevo con su familia en Orán. Allí conoció y se casó con Marita, una refugiada andaluza. Cuando, a principios de los 60, comenzaron los primeros disturbios por la independencia de Argelia, Godofredo decidió instalarse en Francia, y no en el país que amaba, porque en él gobernaba un dictador.

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