Con el lema ‘Que no te atrape, aspira a algo más’, la Campaña 12 lemas de la UPCCA vuelve este mes de noviembre centrándose en la cocaína.

Las actividades se desarrollan en el Plan Comarcal de Drogodepencias y otros Trastornos Adictivos, implementado desde la Mancomunitat Camp de Túria.

El consumo de cocaína es un problema que sigue afectando a la sociedad española. En concreto, y según el último informe publicado en junio por el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías. España sigue a la cabeza de la UE tanto en consumo de cocaína como de cannabis, aunque la prevalencia de ambas sustancias ha bajado en los últimos diez años. Unos 2,6 millones de jóvenes europeos entre 15 y 34 años (el 2,1% del total) han probado la cocaína en el último año. España es el sexto país de la UE con mayor consumo de cocaína en esta franja de edad.

Desde la UPCCA y desde la Mancomunitat Camp de Túria trabajan para conseguir que los jóvenes se diviertan con un ocio educativo y saludable.

La cocaína es un estimulante extremadamente adictivo que afecta directamente al cerebro. La cocaína ha sido llamada la droga de los años ochenta y noventa por su gran popularidad y uso extendido en esas décadas. Sin embargo, no es una droga nueva. En realidad, la cocaína es una de las drogas que se conoce desde hace más tiempo. Las hojas de la coca, de donde se obtiene la cocaína, se han ingerido por miles de años, mientras que la sustancia química pura, el clorhidrato de cocaína, se ha consumido por más de 100 años. A principios del siglo XX, por ejemplo, la cocaína purificada se convirtió en el principio activo básico que se empleaba en la mayoría de los tónicos y elixires creados para tratar una gran variedad de enfermedades.

Los efectos de la cocaína se presentan casi inmediatamente después de una sola dosis y desaparecen en cuestión de minutos o dentro de una hora. Los que consumen cocaína en cantidades pequeñas generalmente se sienten eufóricos, energéticos, conversadores y mentalmente alertas, particularmente con relación a las sensaciones visuales, auditivas y del tacto. La cocaína también puede disminuir temporalmente el apetito y la necesidad de dormir. Algunos consumidores sienten que la droga les ayuda a realizar más rápido algunas tareas simples, tanto físicas como intelectuales, mientras que a otros les produce el efecto contrario.

Ya que la cocaína es una droga extremadamente adictiva, es muy difícil que una persona que la pruebe pueda predecir o controlar hasta dónde continuará deseándola o consumiéndola. Asimismo, si la persona se vuelve adicta, el riesgo de recaídas es alto aún después de periodos largos de abstinencia. De acuerdo con algunos estudios recientes, durante periodos de abstinencia del uso de cocaína, el recuerdo de la euforia asociado con su uso, o solamente una referencia a la droga, puede disparar un deseo incontrolable de consumirla y terminar en una recaída.

Existen algunos factores de protección que pueden alejar a nuestros jóvenes de este tipo de consumos como son la capacidad para pensar de manera crítica, el hecho de tener una buena adaptación en la escuela y tener habilidades para comunicarse y relacionarse con los demás, o el hecho de haber desarrollado vínculos emocionales positivos entre los padres y los hijos.

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