Si ayer hablábamos de la 1ª Obrera Soltera de 2020, Alba Verdeguer Gil, hoy ofrecemos la entrevista a la 2ª Obrera Soltera de 2020, Paula Ruiz i Asensi. Ella nos cuenta como todavía la recta final hacia San Valentín.

Siendo la más joven de las cuatro Obreras, dado que sus 20 años los cumplirá el próximo 20 de agosto, Paula estudia Derecho en la Universitat de Valencia. A pesar de que es muy tímida, su pasión por las fallas y las fiestas en general, hacen que su parte más valiente y atrevida salgan a la luz. Por eso, es fácil verla durante estos últimos años presentando la Ofrenda a la Virgen de los Desamparados, cada 18 de marzo. “Me gustan muchísimo las Fallas y en mi falla también están siendo este año muy comprensivos e intentan evitarme cualquier responsabilidad porque este año esté más tranquila”, verbena.

Su yayo siempre ha estado ligado al Mundo de las fiestas de Bétera, destacando por sus versos en los libretos. Sin embargo, “el único que participaba más en las fiestas era él, dado que en mi familia sólo ha habido una obrera antes que yo, mi tía Rosa María Asensi Salavert. Mi yayo y mi tío fueron Mayorales y, como digo, él se implicaba muchísimo colaborando como versador”, detalla esta joven.

En este sentido, confiesa que no se había esperado nunca el ser Obrera y que cuando le hicieron entrega de la “botlleta” los que más ilusión tenían eran sus padres. De todas maneras, “estoy muy ilusionada y no me arrepiento nada de haber aceptado”, especifica.

Consciente del trabajo que supone realizar esta fiesta y compaginarlo con su día a día, declara que su madre parece casi como la sede “secretaria personal”. “En ella recae todo el trabajo de la fiesta. Cuando digo todo, es todo. Es alucinante la capacidad que tiene y el trabajo que puerta adelante. Estoy muy agradecida”, declara con completa sinceridad. “También tengo que decir que mi hermana la ayuda mucho y es como una segunda madre para mí”, añade. “Estoy convencida que sin el apoyo de mis padres, mi hermana y mi abuela no podría ser Obrera”, prosigue.

Así mismo, se habla de sus amigas Raquel y Mónica. “Nosotras tres somos una piña y me comprenden con todo. Y es que Mónica, como fue Obrera en el año 2015, me aconseja en muchos asuntos”, menciona.

A estas alturas, Paula ya no puede casi ni dormir de pensar en la llegada de la cena de gala de Santo *Valentí. “Estoy muy nerviosa, pero lo tengo todo a punto. El otro día, acompañada de mi madre y mis tías, me hice la prueba de peluquería y traje con el aderezo y zapatos y respiro tranquila”, explica.

Por otro lado, “también me siente muy segura en el baile de San Valentín junto a Vicent Sevilla. Él es muy bailador y me guía. En este sentido, estoy encantada”, comenta Paula.

Esta joven conocía a Alba porque bailaban juntas y a Manoli para ser vecina de su madre de pequeña y tener muy buena relación con su familia. A Madeleine también la conocía de la Falla Gran Vía del Este y para ser la madre de su gran amigo José. “Tengo que decir que, a pesar de que ya conocía a las tres, nunca había tenido con ellas una relación tan estrecha como por ejemplo. No podría haber tenido más suerte”, indica Paula. “También tengo que destacar que de los 20 Mayorales conocía al menos a 17 del pueblo y de la Falla. En este sentido, me encuentro desde el primer momento como si estuviera en familia. Pero, hay que mencionar que a muchos los he conocido en profundidad ahora y he descubierto en ellos grandes personas”, remarca.

Pero las bonitas palabras de Paula no quedan aquí. “No puedo acabar esta entrevista sin habla de él. Me refiero a Migue, a nuestro presidente. Las cuatro coincidimos a decir que no nos hubiera podido tocar mejor presidente y mejor pandilla”, concluye Paula con mucho de orgullo.

Imagen: Vicent Bes (Bes audiovisual).
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