A día de hoy, parece que ya no hace falta convencer a nadie de que los efectos del cambio climático son una realidad. Las inclemencias climatológicas que se producen en todas las zonas del planeta, son cada vez más extremas, y se concentrar para desgracia del que le toca en una parte del territorio muy concreta e imposible de determinar, como ha sucedido con “Gloria”, que, aunque afectó a toda la costa mediterránea, fue especialmente destructiva en algunas poblaciones de Murcia, que repiten en desgracia, seguramente por alguna mala planificación o diseño urbanístico con consecuencias catastróficas.

El año 2019 ha sido el pistoletazo de salida de las multitudinarias manifestaciones en todo el planeta y especialmente en Europa para pedir a los dirigentes que dejen de rascarse la barriga, y empiecen a exigir, muy a pesar de la mayoría de monopolios, basados muchos de ellos en energías fósiles, un cambio en el modelo económico-productivo que pueda disminuir los efectos del irreversible cambio climático, que es una muestra más del cambio global planetario que se está produciendo, y en la que el ser humano tiene una gran responsabilidad, que no puede seguir obviando.

Gracias a esta importante presión social, protagonizada principalmente por los jóvenes, y a la cabeza de ellos por Greta Thunberg, en la era de la comunicación, a los gobiernos y administraciones no les ha quedado otra que empezar a comprometerse con el cambio. Unos más que otros. Por desgracia, la última Cumbre del Clima celebrada en Madrid, ha sido un verdadero fracaso, en el que no se han superado los acuerdos firmados en las citas anteriores. Esperamos que el nuevo gobierno español, con una Vicepresidenta de Transición Ecológica, y con un ministerio específico del Consumo, empiecen a demostrar que su voluntad por el cambio no se queda sólo en papel mojado.

Por lo pronto, muchos ayuntamientos han aprobado en sus Plenos una inicial declaración de intenciones en la que se comprometen a cumplir una serie de objetivos generales como son:

A) Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% para el 2030 y asumir más reducciones del 60% para el 2035. (Como referencia las emisiones del año 2010).

B) Abandonar progresivamente los combustibles fósiles, apostando por una energía 100% renovable y limpia, pero de forma urgente y prioritaria.

C) Apostar por una economía local y de proximidad que impulse la soberanía alimentaria.

D) Detener la pérdida de la biodiversidad en los espacios naturales existentes, y restaurar los ecosistemas en los espacios deteriorados.

E) Adaptar el municipio para que las posibles consecuencias del cambio climático (lluvias irregulares y torrenciales, incremento de la temperatura, olas de calor, etc.).

El Ayuntamiento de Valencia hace ya unos meses que aprobó dicha moción, y aquí en Bétera después de algunos meses en los que se ha buscado el apoyo de la mayoría de asociaciones del pueblo, está ya a las puertas de su aprobación. De hecho, el pasado día 4 de febrero, se llevó a cabo una reunión en el Salón de Plenos entre la Junta de Portavoces y las asociaciones que están impulsando la moción de emergencia climática en Bétera, y que son entre otras: Ecobétera, Asociación de Ciencia y Tecnología, Casa de la Dona, Dones Progresistes, Asociación de consumidores/as Tyrius, CEA Bétera Triatlon, Colla de campañers de Bétera…

En esta reunión se estableció que se convocará al Consejo de Participación Ciudadana para que aprueba y traslade al próximo pleno, la creación del Consejo de Medioambiente y Sostenibilidad, en el que participarán los asistentes a la reunión y todas aquellas asociaciones que se quieran involucrar en impulsar a través del ayuntamiento las acciones que permitan cumplir los objetivos generales de la moción de emergencia climática, mediante objetivos específicos más concretos, que se establecerán en este Consejo y que serán llevados al pleno por la Junta de Portavoces o algunos de sus representantes. Lo que se pretende a través de este nuevo Consejo de Medio Ambiente y Sostenibilidad es canalizar todas las iniciativas de la ciudadanía, como la que se produjo en la reunión del pasado 4 de febrero, para solicitar que se adecúe y ajardine el solar existente en el lado derecho de las vías de la Estación del Metro de Bétera, y que actualmente es un meadero de perros y otros mamíferos, en el que te puedes achicharrar en los meses estivales. Es sólo un ejemplo.

En este maravilloso pueblo que tenemos, se pueden y se deben hacer muchos cambios para realizar una transición energética y ecológica hacia la sostenibilidad, de una manera transversal, en todos los ámbitos de las actividades y servicios que ofrece el ayuntamiento a la ciudadanía. Desde introducir algo de arbolado, al menos en las principales calles de l casco urbano, cuya anchura lo permita, pasando por la instalación de placas solares en los edificios municipales, el cambio de los vehículos municipales a energías limpias o el reciclaje de residuos y restos vegetales, o la mejora del alcantarillado y el aprovechamiento de las aguas pluviales.

Existen tantas posibilidades como días del año, pero desde Podemos Bétera, creemos que hay una actuación fundamental además de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero o el reciclado de residuos, y es la apuesta por el establecimiento y creación de una infraestructura verde, que viene ya establecida por Ley a nivel tanto europeo como español, y que hemos defendido como apuesta política por una Bétera més verda.

Isabel Aviñó, Podemos Bétera
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