El Presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, anunció ayer martes que se aplazan las fiestas de las Fallas en toda la Comunidad Valenciana y de la Magdalena de la ciudad de Castelló hasta que la situación de emergencia sanitaria provocada por el coronavirus permita su celebración. Se trata de una acción que se llevará a cabo siguiendo las instrucciones dadas por el Ministerio de Sanidad y con la premisa de la “prioridad absoluta” de proteger la salud de la ciudadanía y de minimizar riesgos de contagio.

El responsable del Consell realizó estas declaraciones en una comparecencia pública después de la reunión extraordinaria convocada en la tarde de este martes de la Mesa Interdepartamental para la Prevención y Actuación frente al Coronavirus, encargada de la coordinación y el seguimiento de las actuaciones que corresponden a la Generalitat en el marco del Sistema Nacional de Alerta Precoz y Respuesta Rápida.

“Hoy, en una reunión mantenida por videoconferencia, los responsables del Ministerio de Sanidad nos han trasladado una instrucción clara: la conveniencia de no celebrar los actos festivos de las Fallas y la Magdalena en las fechas previstas, porque, en estos momentos, tenemos que minimizar elementos de riesgo para el contagio, como son las aglomeraciones humanas o los desplazamientos masivos de personas procedentes otras zonas”, indicó el presidente, que también mantuvo contacto con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y con el ministro de Sanidad, Salvador Isla.

Por eso, como ha sucedido con otros acontecimientos como el Carnaval de Venecia, la Feria Internacional de Turismo de Berlín o lo Mobile World Congress de Barcelona, se ha acordado, siguiendo la instrucción del Ministerio de Sanidad, aplazar la celebración de las fiestas de las Fallas y de la Magdalena en la Comunidad Valenciana, una decisión tomada “por responsabilidad, por indicación de los expertos en Salud Pública y pensando en el bien general”, indicó.

El presidente destacó que la crisis del coronavirus ha situado a la sociedad ante un “reto sanitario global” que “obliga a extremar las precauciones y a actuar desde la responsabilidad, la prudencia y la proporcionalidad y sin alarmismos de ningún tipo”.

“Es importante subrayar que tenemos uno de los mejor sistemas sanitarios del mundo, y que también contamos con unos excelentes profesionales; a ellos, a los 64.000 trabajadores de la sanidad pública valenciana, quiero hacerlos un reconocimiento por el compromiso que han asumido en beneficio de toda la población”, subrayó también el presidente.

“La responsabilidad es el primer requisito para cualquier Gobierno, y cuando está en juego la salud pública, lo es todavía más”, remarcó Puig, que agregó que, como en todo momento desde el inicio de esta epidemia, “la Generalitat ha seguido los criterios científicos y técnicos para proteger la salud de los valencianos y las valencianas” y actuó desde “el rigor, la responsabilidad y la proporcionalidad en la respuesta”, con “plena coordinación” con las directrices del Ministerio de Sanidad y siguiendo criterios científicos.

Puig insistió que la actuación de la Generalitat en este ámbito responde a la “prioridad absoluta de proteger la salud de los valencianos y las valencianas, especialmente de aquellos grupos más vulnerables”, con decisiones que “responden a criterios sustentados en la evidencia científica y el criterio de los expertos”.

“Todas las medidas las estamos adoptando de manera coordinada con el Ministerio de Sanidad, manteniendo una unidad de acción clave para ganar eficacia”, va señalado igualmente el jefe del Consejo, que va mostrado la confianza de tener “un sistema sanitario público preparado para hacer frente a las eventualidades y excelentes profesionales para atender la población”.

“Evitamos el alarmismo, evitamos el contagio del miedo, confiamos en los expertos sanitarios y extremamos, todos y todas, las precauciones, porque estoy seguro que, ante este reto colectivo, la unidad, el esfuerzo y la responsabilidad de cada uno de nosotros contribuirá a la vuelta de la normalidad”, ha concluido.
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A la reunión asistieron la vicepresidenta y consejera de Igualdad, Mónica Oltra; el vicepresidente segundo y consejero de Vivienda, Rubén Martínez Dalmau; la consejera de Justicia, Gabriela Bravo; el consejero de Educación, Vicent Marzà; la consejera de Sanidad Universal, Ana Barceló; el consejero de Economía Sostenible, Rafa Climent, y el consejero de Política Territorial, Arcadi España.

También van sido presentes el presidente de la Junta Central Fallera, Carlos Galiana, así como el secretario autonómico de Promoción Institucional, Alfred Boix, y la responsable de Salud Pública de la Consellería de Sanidad, Isaura Navarro.

Apoyo de la medida, por parte de los partidos

Los principales partidos de la Comunidad Valenciana apoyaron este martes la decisión del Consejo de aplazar las fiestas de las Fallas de València y la Magdalena de Castellón e hicieron públicas algunas declaraciones en sus Redes Sociales.

La presidenta del PPCV y síndica de este partido en Las Cortes Valencianas, Isabel Bonig, aseguró que la salud está por encima de todo y va mostrado el apoyo de su formación a la decisión de aplazar de estas fiestas.

El síndico de Ciutadans, Toni Cantó, manifestó que se trata de un día “triste día para nuestra historia y tradiciones”, aunque consideró que “el primero es la seguridad y la salud”, y se posó a disposición del Consejo.

Desde los grupos que sustenta en el Gobierno del Botánico, el síndico de Compromís, Fran Ferri, destacó que la salud y las personas están por encima de todo, y agregó: “vivimos una situación extraordinaria en la cual es necesario actuar con serenidad y siguiendo siempre el criterio de los expertos”.

La síndica de Unidas Podemos, Naiara Davó, manifestó que no es una decisión fácil, pero se impone la responsabilidad, y aseguró: “juntos y juntas haremos frente a esta situación”, al mismo tiempo que ha mostrado todo el apoyo a la sanidad pública.

Para la síndica de Vox, Ana Vega, la decisión de aplazar las Fallas y la Magdalena es “una excelente noticia a nivel sanitario”.

Por otro lado, el alcalde de València, Joan Ribó, considera que el primero tiene que ser la seguridad de las personas, atendiendo “siempre criterios técnicos y científicos”.

Por su parte, la vicealcaldesa Sandra Gómez (PSPV) afirmó que las personas que han tomado la decisión “son conscientes de las ilusiones que estaban en juego y del importante impacto económico” de las Fallas, pero “salvaguardar la vida de las personas más vulnerables al virus es una razón suficiente” que seguro comparten todos.

La vicealcaldesa quiso aclarar que las Fallas de 2020 “no se suspenden, se aplazan hasta que sea posible celebrarlas con seguridad”, e insiste que harán todo el posible desde las instituciones porque el impacto “sea el mínimo posible, ofreciendo ayudas y soluciones porque todo el sector pueda organizarse”.

Por otro lado, desde el Ministerio de Sanidad con el apoyo de la Generalitat Valenciana, se publicó el comunicado que adjuntamos a la imagen (hacer click en él para ampliar).

Más datos

La suspensión de las fiestas falleras afecta también en los municipios. De este modo, las Fallas de Bétera también se aplazan. Según fuentes de Junta Local Fallera, hoy miércoles tendrán una reunión para tratar este asunto. Una vez nos informan, ampliaremos si hace falta la noticia al respeto.

Por otro lado, según las diferentes publicaciones, las vacaciones escolares que se habían fijado en la ciudad de València por las Fallas y a Castellón por las fiestas de la Magdalena, y que suponía en ambos casos que no habría clase la semana del 16 al 20 de marzo, se mantienen a pesar de a el aplazamiento de las fiestas y “mientras el Ministerio de Sanidad no indico el contrario”.

Así lo han señalado fuentes de la Consellería de Educación. En la ciudad de Valencia, el 16, 17 y 18 de marzo se habían declarado festivos locales, el 19 de marzo era fiesta autonómica y el 20 de marzo se había fijado también como no lectivo (a cambio de acabar un día más tarde el curso escolar en junio). Así, el Día del Padre continuará celebrándose como festivo.

En la ciudad de Castellón, el 16 de marzo es festivo -lunes de Magdalena, después de la romería de las Cañas- y el 17, 18 y 20 se habían declarado no lectivos, lo cual sumado al 19 de marzo -festivo autonómico- supone también una semana entera sin clases.

Si no hay cambios en el calendario escolar, el alumnado valenciano y castellonense finalizará las clases este viernes, 13 de marzo, y no volverán hasta el lunes 23 de marzo, con el que dispondrán de nuevo días de vacaciones consecutivas.

Repercusiones en el sector de hostelería

El presidente de la patronal autonómica CEV, Salvador Navarro, planteará al Ministerio de Trabajo, después de reunirse con los sectores afectados, la posibilidad que se adoptan medidas específicas para afrontar la situación coyuntural creada por el aplazamiento de las Fallas y la Magdalena.

Navarro ha manifestado, que se reunirá con representantes de los hosteleros, los hoteles y las agencias de viajes, y también con la distribución alimentaria -por el mayor consumo de comer y bebida en bares, restaurantes y casales durante las Fallas- para tratar sobre el impacto de la decisión y las posibles medidas, así como sobre las previsiones de contratación.

Con esta información, la CEV solicitará una reunión al Ministerio de Trabajo, que podría ser a través de la CEOE, para pedir medidas específicas que puedan minimizar el impacto en las empresas y buscar salidas para la ocupación “en una situación específica de la Comunidad Valenciana” que afecta las Fallas y a las Fiestas de la Magdalena.

Navarro, que ha recordado que ya se estaba registrando una caída en las reservas de hoteles y de los viajes, aprovechará una reunión prevista para este miércoles con los sindicatos CCOO y UGT para plantear estas cuestiones, puesto que el aplazamiento de las fiestas afecta a quienes tenían previsto trabajar y ahora no podrán hacerlo, y en los comercios y hoteles y restaurantes con cancelaciones.

Los empresarios podrían plantear moratorias en el pago del IAE y del IBI a la administración autonómica y local, según Navarro.

Además, la decisión de aplazar las Fallas de este año por el coronavirus deja en Valencia llena de calles iluminadas y engalanados para su fiesta, con muchos de sus 761 monumentos a medio montar o ya plantados, docenas de espectáculos pirotécnicos para disparar y lugares de comida a pleno rendimiento.

Desde el sector han acogido con desconcierto el solemne anuncio del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ante la recomendación del Ministerio de Sanidad, señalan fuentes de entidades de la fiesta declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, que advierten del coste económico que tendrá esta medida “sine die”.

El aplazamiento de las fiestas patronales de Valencia será especialmente difícil de gestionar, añaden desde el sector, porque es muy complicado desmontar los cuerpos centrales de las Fallas que están ya plantadas desde el pasado fin de semana en comisiones repartidas por toda la ciudad y devolverlos a sus talleres, donde se trabaja en ellas durante todo el año por centenares de artistas de un gremio sin apenas margen de beneficio.

Así mismo, el presidente de la patronal hotelera Hosbec, Toni Mayor, manifestó que el aplazamiento de las fiestas de las Fallas y la Magdalena por el coronavirus “destrozará la cuenta de resultados” de 2020 de los hoteles de ciudades como València, porque además “llueve sobre mojado”.

Después de conocerse la decisión adoptada por el Gobierno valenciano, el presidente de la Asociación Empresarial Hotelera de Benidorm, Costa Blanca y Comunidad Valenciana admitió que es una situación “excepcional” que no habían vivido nunca, aunque espera que se supere en unos meses y el verano sea “tranquilo”.

Repercusiones en otros actos festivos

La rápida propagación del Coronavirus en España ha afectado también los bueyes, tanto que las dos primeras ferias grandes de la temporada taurina, las Fallas en Valencia y Magdalena a Castellón, han sido aplazadas por la Generalitat.

Y es que las Fallas atrae a muchos aficionados a los bueyes que también deciden viajar a València por el mes de marzo para disfrutar de una feria en la cual, entre otros atractivos, iba a reaparecer a Europa el peruano Roca Rey. Esta era una corrida para la cual ya se habían agotado las entradas (la plaza de Valencia posee un aforo de 12.000 espectadores), sin olvidar que había también grande expectación, sobretodo, para otros tres más: la del 15 de marzo, con Herrera, Morante y Manzanares, y las de 16 y 18, en las cuales estaba anunciado y ídolo local, Enrique Ponce, que celebra sus 30 años de alternativa.

Sexta vez que las Fallas sufren variaciones

La decisión de aplazar las Fallas de 2020 por la epidemia de coronavirus eleva ya a seis las veces en las cuales, a lo largo de su historia, las calles de Valencia se han quedado sin plantar en las calles los mundialmente famosos monumentos falleros durante las fechas oficiales.

  • 1886: la primera vez que se tiene referencia que los monumentos falleros no se plantaron fue en 1886, cuando los falleros, “de manera individualizada”, se negaron a pagar la tasa de 60 pesetas que se cobraba como canon desde 1851 para plantar los catafalcos en las calles. “Al principio se pagaban 5 pesetas, pero a los gobernantes no los gustó nada que se metieron con ellos en unas fiestas muy populares. Cómo eran muy burgueses, quisieron acaban con ellas obligando a pagar cada vez más porque desaparecieron y, efectivamente, fueron a menos hasta que en 1886 ninguna comisión plantó falla”, explica el historiador, documentalista y miembro de la Junta Central Fallera de Valencia, Javier Mozas. Sin embargo, de ese año sí que se tiene noticia que se plantaron dos fallas de manera privada en dos patios interiores, que nadie visitó, pero no se pudo ver “ninguno por las calles de Valencia”.
  • 1896: el gobernador civil de Valencia declaró en 1896 el estado de guerra por el enfrentamiento bélico de España con los Estados Unidos en la conocida como guerra de Cuba y se decidió no celebrar las Fallas en dos días de su inicio. Esto supuso “la primera suspensión de las Fallas”, aunque se sabe que hubo catafalcos que se guardaron y se plantaron en el año siguiente, “porque está contrastado que los esbozos son los mismos”.
  • 1937, 1938 y 1939: también se suspendieron las fiestas durante los años 1937, 1938 y 1939 con motivo de la Guerra Civil española. Las de 1936 se celebraron sin problema, porque el alzamiento se produjo el 17 de julio. Al inicio de la guerra, “muchas comisiones falleras empezaron a destinar el dinero recaudado de las Fallas a la causa republicana. En un momento, se decidió que no se plantaron fallas para evitar que la multitud que convocaron pudiera atraer una bomba o una desgracia”, señala Mozas. La Guerra Civil acabó el 1 de abril de 1939, por lo cual ese año, por quinta vez en la historia -la cuarta provocada por una suspensión propiamente dicha- tampoco se plantaron monumentos falleros por las calles de Valencia.
  • 2020: después de estos cinco momentos históricos, en los últimos 81 años Valencia no había vuelto a vivir un año de variaciones como este, aunque durante este periodo sí ha suspendido actos concretos, especialmente por adversidades meteorológicas o sucesos como los atentados del 11 M de 2004 a Madrid, que llevaron a suspender todos los actos oficiales durante los tres días de luto.
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