Los coronavirus se describen hace pocos años, en el siglo pasado 1.965, por el que pasaron sin pena ni gloria eclipsados en los 80 por VIH-1 y los 90 por virus C de la hepatitis. Pero sin duda en lo que va de siglo XXI son los principales protagonistas a nivel mundial: así en 2.002 el SARS (China), en 2.012 el MERS (Oriente Medio) y en la actualidad en 2.019 la del COVID-19 (China). No nombro las gripes aviar, porcina, etc. que entre 2.005 y 2.010 afectaron a humanos especialmente la pandemia de 2.009-2010 por el A(H1N1), ni tampoco el ébola en 2.014.

Se conocen al menos siete tipos de coronavirus que afectan a los humanos: HCoV-229E, HCoV-OC43, SARS-CoV, HCoV-NL63 (bronquiolitis niños), HCoV-HKU1, HCoV-EMC2012 y SARS-CoV2 COVID-19, con cuadros clínicos respiratorios o gastroentéricos de gravedad variable, pero mayoritariamente leves, desde un cuadro similar al síndrome del resfriado común (como los de los rinovirus, gripe, parainfluenza, respiratorio sincitial, adenovirus, metaneumovirus, bocavirus, …) hasta un cuadro respiratorio severo, tipo neumonía, que pueden ocasionar la muerte en adultos (aproximada letalidad: SARS 10%, MERS 35%, COVID-19 >3% ?; a día 10/3 ~5% en Italia, ~4,4% en Hubei, ~3,5% a nivel mundial; >115.000 casos en 115 países y >4.000 muertos).

Qué duda cabe de que otras infecciones víricas han sido más letales, pero la comparación está fuera de lugar porque los tiempos pasados no son igual a los presentes. Se está hablando mucho de un virus que acaba de aparecer, apenas tres meses, y que por mucho que se aparente que está perfectamente delimitado es una quimera; aplicarle semejanzas de comportamiento con otros virus, ni aun de la misma familia, es hipotético, aplicarle modelos matemáticos incierto y prever tratamientos o vacunas, en un tiempo récord, poco real. Su extensión habla ya de una pandemia; que sea declarada o no tampoco importa demasiado porque ya no está ‘contenido’, palabra que tanto se usa para expresar las medidas que actualmente se están adoptando y que se siguen considerando eficaces? Para contener algo podría haber sido, quizás, eficaz que, ante la rápida expansión de la enfermedad en China, se hubiese adoptado medidas encaminadas a limitar o impedir la salida y la entrada de viajeros y mercancías. El virus, cualquier virus, encuentra un enorme aliado en la globalización, en los viajes internacionales, en las grandes aglomeraciones; es un carrusel que da vueltas muy deprisa y del que bajarse produce vértigo. Hace pocos siglos, por no decir años, seguro que no se hubiese extendido de este modo tan brutal como parece que va a hacerlo.

Se cree probable que el virus pasó desde un animal salvaje a las personas como ocurrió en 2.002; en ellas se presupone que se adaptará para lograr su finalidad más sofisticada que será apropiarse de la maquinaria de las células infectadas, al menos las de algunos tipos celulares, para poderse replicar y evadir los mecanismos de defensa que puedan oponerse e irá aprendiendo, si se le deja, a ser cada vez más peligroso.

Ya se piensa que con los países afectados con todo tipo de climas el SARS-CoV2 no va a ser un virus estacional (invierno-primavera, otoño-invierno), pero son hipótesis. En algunos países como nuestra cercana Italia el virus está galopando más que marcando el paso, en otros como Alemania se están ofreciendo datos poco consistentes de muertes, pero ya son pocos los países de Europa que no tienen afectados y muertos, etc. etc., por lo que resulta difícil creerse que la contención está funcionando, y ya lo advierten expertos.

Por desgracia vemos que tampoco están claros, si es que los hay, los protocolos para todos.

Las enseñanzas de la experiencia nos dicen que si se trata de una virosis de las vías respiratorias habrá que poner barreras respiratorias para disminuir la transmisión entre personas. Esto es básico junto a las de contacto y si, aludiendo a que mayoritariamente los casos son asintomáticos o leves, se obvian y se dice que nos lavemos las manos pero que las mascarilla sirven de poco estamos incidiendo en un error grave porque como se está demostrando no se está conteniendo el contagio del SARS-CoV2. Que se deba a la falta de mascarillas no justifica la medida y que se aísle a los enfermos en sus casas (los leves) tampoco es una medida acertada si se hace por falta de camas. Habría que saber por dónde van los tiros. Estás barreras deberán ser las que minimicen fundamentalmente el contacto con las secreciones respiratorias de los infectados con las mucosas de la persona que se puede infectar. Principal el lavado de las manos, con las que nos tocaremos ojos, nariz y boca antes que después. Para las gotas y fluidos que se despiden al toser, hablar, etc. además de tratarse de cubrir con el codo, la mascarilla ofrece también una protección de este tipo que es de dentro hacia fuera, o viceversa, siendo lo más sencillo que el enfermo lleve una mascarilla del tipo quirúrgico*. Dado que el tiempo de incubación es desconocido, aunque se acepten hasta 14 días, y durante ese período la persona infectada puede, aunque no probable, estar eliminando el virus, la medida se podría haber aplicado a toda persona que volviera de un área con casos como primera medida, porque si vuelve en pocos días no va a tener síntomas y como además dicen que el 80% son leves pues peor me lo ponen. No se ha hecho y es extremadamente sencilla de implementar con información, concienciación y con menos tontería de las empleadas hasta ahora. Es cierto que, en cuadros respiratorios leves del tipo gripe o resfriados, estamos acostumbrados a medicarnos con lo que tenemos a mano y a seguir con la vida habitual que realizamos; y si no necesitamos acudir al médico por nuestro mal estado, no lo hacemos. Otra cosa ocurre cuando nos llegan, como ahora, noticias de que la enfermedad que podemos tener se debe a un virus nuevo y de constante actualidad; en este caso, si presentamos los síntomas o signos, posiblemente sí que vamos a acudir al médico, ya sea del centro de salud u hospital y tanto en uno como en otro vamos a entrar en contacto con, además de personal sanitario, otros pacientes que pueden presentar un cuadro similar con lo que, queramos o no, estamos aumentando, si nosotros portamos o estamos enfermos por el coronavirus, la posibilidad de transmitirlo a otras personas, y si no lo tenemos que nos lo transmitan a nosotros; que se ponga un teléfono de contacto está muy bien para informar pero no sé si convencerá a los que tengan un cuadro del tipo mencionado; por desgracia en Medicina 2+2 no siempre son cuatro y la efectividad de cualquier medida es relativa, pero dentro de esa relatividad, por ejemplo, en la puerta de los centros nos preguntan si venimos por un catarro y en caso afirmativo nos dan una mascarilla quirúrgica, nos enseñan como ponérnosla y no nos la quitamos durante toda nuestra estancia en el centro sanitario, parcialmente algo nos habremos protegido pero sobre todo habremos protegido a los demás (con este tipo de mascarilla, quirúrgica, la protección es de dentro (enfermo o portador) hacia fuera (presunto sano). Si esta medida se amplía por ejemplo a farmacias, supermercados, etc. cuando no tenemos a nadie que lo haga por nosotros, y si además evitamos ir a sitios concurridos, y cuando lo hacemos nos ponemos sin ningún rubor la mascarilla, podrían casi con certeza evitarse casos, quizás hasta nuestra propia infección y aminorar la transmisión si realmente estamos enfermos o portamos el virus. Es engorroso, sí; es discutible, naturalmente; tiene coste económico, también; vale la pena para una infección leve, creo que no se lo preguntaríamos a los más de 3.000 muertos (evidente) o a los más de 100.000 infectados. Un vaso con agua hasta su mitad unos lo ven medio lleno, otros medio vacío, pero todos coincidirán que un vaso se derrama cuando está completamente lleno. Con este coronavirus el vaso se está llenando y nadie sabe cuándo empezará a rebosar.

Pienso que lo principal es pensar que es un virus que nadie sabe de momento cómo va evolucionar y que se adopten las medidas que se adopten habrá detractores por todas partes; pero no es de recibo que, lo que está clamando el virus a gritos se ignore por los políticos, que se diga que las mascarillas no valen de nada, que se envíen los pacientes a aislarse a sus casas, a la vez que no se modifiquen unos criterios de definición de caso que no se han flexibilizado nada … en fin medidas tardías, o no tomadas, que cuestionan que la contención haya sido o sea la adecuada; han sido más rápidos en suspender plenos en el congreso de diputados que en aplicar cualquier otra medida, o dicho de otro modo sus señorías han entrado en pánico, el mismo pánico que afean en los ciudadanos.

Según la declaración del Sr Puig  “… la contención de la enfermedad está evolucionando de forma favorable … vamos a seguir trabajando desde la contención, el trabajo común, la coordinación y la unidad de acción de toda España”. Amén, pocas horas después se suspendían las fallas transmitiendo seguramente más desasosiego que calma porque esto no cuadra.

 

* Para la protección de fuera hacia dentro (es decir, para tratar de no contagiarse el que la lleva) en la UE se aprobaron las llamadas FFP-x ((Filtering Face Piece) con número x detrás de 1 a 3 según el % de eficacia de filtración: 72, 92 y 98% respectivamente. De un modo general están diseñadas para actuar como un filtro de los aerosoles de menor tamaño. o microaerosoles. En US son comparables las llamadas de N95, N99 y N100 según nivel de % EF de 95,99 o 100% respectivamente.

 

Francisco Pardo Serrano

vecino de Bétera

10 Marzo 2.020

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