No si al final como siempre, ante el egoísmo y la incapacidad de nuestros gobiernos, los culpables de la expansión del coronavirus seremos nosotros los ciudadanos por no quedarnos en casa y colapsar los pocos hospitales públicos que la obsesión privatizadora de los liberales del PP y aunque mas moderados también del PSOE, ha dejado por toda España y particularmente en Madrid.

Ellos: políticos, casa real, clero, grandes fortunas, nobleza etc. todos han podido tener acceso al test de diagnóstico, y en algunos casos repetirlo dos o tres veces si ha sido necesario, única prueba, aconsejada por la O.M.S, que es realmente eficaz para la detección precoz del coronavirus.

Habrá, como en toda crisis que se precie, un montón de miles de millones de Euros, de nuestro dinero público, por supuesto, para que las grandes empresas que operan en España no vean afectados sus beneficios. Pero test de detección para todos los ciudadanos con o sin síntomas, recordar que en muchas ocasiones la enfermedad es asintomática, no hay ni un duro. Si esto se hubiera hecho hace dos o tres semanas y aislado a los positivos, como se hizo en China o Corea y se está haciendo en Alemania, seguramente ahora no estaríamos lamentando la muerte de más de once mil compatriotas, once mil, se me ponen los pelos de punta cuando lo pienso. Y aún dicen que cuando pase la pandemia todo volverá a ser como antes, que volveremos con más fuerza y no sé cuantas idioteces más, que si bien pueden servirle a alguien para mantener la esperanza, dista mucho de ser la realidad que nos espera.

Los muertos no volverán, sus familiares tardaran bastante, si es que lo consiguen, en olvidar que no pudieron estar con ellos en sus últimos momentos, que murieron solos, rodeados de médicos y enfermeras pero solos, una forma de morir terrible.

Desgraciadamente en España el dinero se gasta en lo que unos pocos quieren y nunca en lo que es necesario para los ciudadanos.

Hemos seguido con una naturalidad pasmosa, como corderos al matadero, la terrible curva de contagios y muertes de Italia. En el momento de escribir este artículo ya tenemos el dudoso honor de haberlos superado en contagios y pronto de seguir así tendremos el macabro récord de ser el país con más muertos del mundo.

Ni que decir tiene, creo que se nota por el tono del texto, que no estoy nada contento. Es más, estoy terriblemente enfadado con la actuación de las autoridades españolas. Hayan hecho lo que hayan hecho y hagan lo que hagan de aquí en adelante, cerca de veinte mil muertos, que al paso que vamos llegaremos casi seguro, es en todo caso un rotundo fracaso, a pesar, así quiero pensarlo, de su buena voluntad.

Cuando todo acabe, todo estará igual para los poderosos, sanos y con su dinero intacto, y en sus memorias hablaran del éxito con el que se resolvió la crisis del coronavirus, apenas veinte mil  muertos, daños colaterales.

Autor: Rafael Bertomeu
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