La pareja o acompañante de la mujer embarazada que vaya a dar a luz podrá finalmente estar en la sala de dilatación y el paritorio, con mascarilla quirúrgica y todas las medidas de protección necesarias y manteniendo la distancia de metro y medio con los profesionales.

La consellera de Sanidad, Ana Barceló, ha informado que se ha cambiado el protocolo del parto en la Comunitat Valenciana tras atender alegaciones presentadas por asociaciones de matronas y otros colectivos profesionales.

“Hemos procedido, sin ningún problema a modificar el protocolo para que puedan, con toda la seguridad y medios necesarios, ser acompañadas en el momento del parto”, ha explicado Barceló, quien ha priorizado la protección de la madre, el acompañante, el recién nacido y los profesionales.

Según la anterior instrucción, el momento del nacimiento o el proceso de dilatación podría ser seguido mediante videoconferencia por la pareja de la embarazada o la persona elegida por ella, que además podría permanecer en la habitación durante todo el ingreso de la gestante y cuando naciera el bebé hasta que les dieran el alta.

Respecto al nuevo protocolo, Barceló ha dicho que se va a hacer “un cribado antes del acceso para saber si tanto acompañante como la familia han podido estar en contacto con algún momento con un COVID postivo”.

El nuevo protocolo, facilitado por la Conselleria de Sanidad, establece que si el acompañante tiene síntomas o ha dado positivo por coronavirus en los últimos 14 días, podrá ser sustituido por otra persona y se les proporcionará el material de protección en función de su estatus infeccioso e información adecuada.

El proceso de dilatación se realizará el máximo de tiempo que sea posible en la habitación de la gestante y cuando se realice en la sala, la pareja o acompañante “deberá utilizar mascarilla quirúrgica y extremar la higiene de manos, limitación de movimiento y abstenerse de tocar superficies”.

En el momento del parto “se debe asegurar un sentido de circulación en pasillo único con una zona habilitada para la colocación de EPI -equipo de protección individual- y otra a la salida para su retirada”.

Si la gestante es COVID-19 confirmado o posible, el parto se llevará en una habitación de aislamiento y la embarazada llevará mascarilla quirúrgica.

“El acompañante usará EPI de alta protección, por lo que se debe garantizar su disponibilidad” y en la sala de partos “permanecerá en todo momento a más de un metro y medio de distancia de los profesionales sanitarios”, que deberán utilizar EPI de alta protección y mascarillas FFP2.

Si la embarazada no presenta sintomatología de sospecha de coronavirus, el personal sanitario deberá extremar las precauciones habituales y el acompañante usar mascarilla quirúrgica y EPI y mantener la distancia con los profesionales.

En el caso de cesáreas no se permite la presencia de acompañante en quirófano y durante la hospitalización solo podrá haber una persona en la habitación, que no podrá salir hasta el alta, y a la que se le facilitará alimentación, se le darán instrucciones de higiene y mascarilla, y se verificará su compromiso para cumplir el aislamiento.

Respecto a la lactancia, el protocolo recomienda la lactancia materna por los beneficios que proporciona al bebé incluso a las mujeres con COVID-19 aunque a estas les aconseja extremar las medidas, con mascarillas, guantes e incluso sacaleches por “la protección frente a infecciones transmitidas por gotas y contacto”.

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