La Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública ha diseñado un protocolo de acompañamiento al final de la vida para personas ingresadas en hospitales durante el periodo de pandemia por COVID-19. Y es que esta enfermedad ha generado una de las consecuencias más duras de este período: que las personas ingresadas en el hospital no puedan estar acompañadas por sus seres queridos en los momentos finales de su vida.

Ante los nuevos datos sobre el avance y control de la enfermedad y con el objetivo de garantizar el derecho de los y las pacientes a despedirse de sus seres queridos y a tener un proceso de muerte lo más humanizada y digna posible, el protocolo establece dos posibles escenarios de despedida. Uno de ellos se sitúa antes de que el o la paciente entre en fase terminal un día o dos antes de la muerte. El otro escenario se da horas antes del fallecimiento. La familia decidirá en qué momento de esos dos supuestos desea acudir al hospital para acompañar y despedirse de su ser querido.

El protocolo se activará por decisión del personal sanitario. La familia debe elegir a una persona que deberá acudir al centro hospitalario cuando sea avisada y siempre deberá ceñirse al acuerdo alcanzado y regulado para el escenario elegido. La situación del o la paciente marcará los niveles de protección que se le proporcionarán a esta persona, así como la instrucción para garantizar su máxima seguridad. También el tiempo de permanencia en la habitación vendrá determinado por el estado en que se encuentre esta persona. Se establecerá un “circuito seguro” tanto para la entrada como para la salida del hospital.

Por otra parte, se maximizará el uso de tecnologías de comunicación mediante recursos proporcionados por el hospital y se facilitará la presencia virtual del resto de familiares en la habitación y la comunicación con la persona ingresada.

Asimismo, el equipo asistencial podrá solicitar el apoyo del equipo de psicología del hospital que podrá tener un papel relevante como apoyo en el manejo del duelo tanto del o la paciente como de la familia. Es decir, tanto el/la paciente como la persona acompañante podrán recibir el apoyo psicológico durante la visita si así lo considera el personal sanitario.

En este momento, la persona ingresada en UCI no puede ser incluida en el protocolo, ya que el riesgo es excesivamente alto para la persona que acude. No obstante, se están estudiando alternativas para permitir también el acompañamiento en este contexto.

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