Siempre he sido una persona con una salud muy frágil, desde temprana edad he pasado por muchas visitas medicas, cambio de medicación…Después de ello, operaciones, más visitas, etc. a veces pensaba que ya no podía más, pero entonces aparecía en mi cabeza mi familia, mis amigos, y recordaba la suerte que tenía por tenerlos, lo fuerte que me hacían sentir. Entonces pensaba que iba a seguir adelante porque querer es poder y acepté la situación. Aprendí que… si no puedo hacerlo… lo adapto a mi. Mi filosofía a día de hoy se resume en, “LOS LÍMITES LOS PONES TÚ“.

Con el coronavirus me ha pasado algo parecido. Soy persona de riesgo y vuelvo a ser frágil, pero me siento fuerte porque sé que: a partir de ahora la vida no va a ser la misma, por lo menos durante un tiempo. Tenemos que aceptar los cambios y adaptarnos, aprender que hay otra forma de hacer las cosas, que también es igual de válida. Tenemos que entender que las relaciones entre personas no pueden ser igual. Debemos cambiar el abrazo y el beso por una mirada, por un gesto desde la distancia; esa distancia que también tenemos que aprender a mantener.

Estas semanas lo que más hemos echado en falta es la compañía de nuestros seres queridos, que lo material no lo es todo o mejor dicho casi nada…que podemos pasar el día en pijama, sin peinar, pero no sin llamar o mensajear con alguien.

Hemos aprendido que el amor y el agradecimiento se puede decir de muchas maneras, esas maneras que nos salen a través de ese ingenio que caracteriza al ser humano.

Ahora sabemos que somos importantes como individuo pero que juntos somos mejores, que todos somos importantes para que la vida nos vaya mejor, que necesito el bar de siempre, la panadería de mi calle, la vecina asomada a la ventana,… y lo más bonito es que, todo eso, sabemos que depende de nosotros mismos, de nuestros  valores, de nuestro apoyo para que  pueda seguir adelante.

Aún nos quedan cosas por aprender y aceptar como que las criticas constructivas son buenas, como que el mensaje llega mejor sin chillar, como que la tolerancia es la base de la educación, como que desde el respeto se puede expresar cualquier idea por muy disparatada que te parezca, que el defecto del otro, es el reflejo de tus miedos, que si te quieres a ti mismo eres incapaz de desear el mal a nadie, que los prejuicios nos alejan de las personas, que todos nos equivocamos y todos, y digo todos, tenemos derecho a rectificar y tener una segunda oportunidad. Algo muy importante de todo esto es que nadie, absolutamente nadie, puede juzgar nuestra vida.

Tenemos tantas cosas que aprender aún…La vida se trata de un aprendizaje, de experiencias, de ensayo-error, de salir de la zona de confort, de vivir…

Todo eso te hace mejorar como persona, ser resiliente.

Resiliencia, es la capacidad de afrontar las adversidades de la vida, superarlas y salir fortalecidos de ellas.

Autora: Pepi Cruz
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