El Hospital General de Valencia ha sido el primer hospital en el que se ha probado el sistema móvil de desinfección y limpieza de espacios susceptibles de estar contaminados por el virus causante de la COVID-19. Este ensayo ha sido llevado a cabo por el Ejército de Tierra con el robot Atila.

En los jardines del hospital el Ejército ha montado una instalación de descontaminación para el robot y para el personal que ha intervenido y una célula de mando y control para conducir la operación.

Atila ha estado en pruebas durante las últimas dos semanas, y ha dado buenos resultados. Esta semana se están valorando sus capacidades con unas prácticas de desinfección en la sede del Centro de Comunicaciones de Naciones Unidas, de Quart de Poblet, y este jueves se están continuando las prácticas en el Hospital General de València para evaluar sus aptitudes en un entorno hospitalario.

Hace un mes, el Ministerio de Defensa asumió el desarrollo de lo que entonces era solo una idea: aprovechar el equipamiento ya existente del Ejército para lograr un vehículo autónomo que pudiera realizar tareas de desinfección por control remoto, en áreas de riesgo, evitando así la intervención humana, y realizando la tarea en mucho menos tiempo.

Para ello, se ha adaptado un prototipo sobre un robot de desactivación de explosivos, de unos 400 kilos de peso, al que se le ha implantado el sistema ATILA (Antivirus por Iluminación ultravioleta Autónomo).

Dicho sistema consiste en un brazo articulado extensor, en cuyo extremo se ha instalado un cabezal donde se integran cinco tubos de luz que emiten rayos ultravioleta. Su radio es de 2,5 metros y el diámetro de la zona de trabajo efectivo es de 5 metros.

El trabajo que habitualmente realizan tres personas en unas cuatro horas, el robot podría desempeñarlo en quince minutos con efectividad.

Sistemas similares fijos, sobre luz ultravioleta, se emplean en salas de esterilización de los centros sanitarios. El vehículo, a diferencia de los sistemas fijos, es además versátil, ya que puede desplazarse y trabajar en diferentes estancias, dada su movilidad.

El robot ha estado en pruebas durante las últimas dos semanas, y ha dado buenos resultados. Esta semana se están valorando sus capacidades con unas prácticas de desinfección en la sede del Centro de Comunicaciones de Naciones Unidas, de Quart de Poblet, y este jueves se están continuando las prácticas en el Hospital General de València para evaluar sus aptitudes en un entorno hospitalario.

En poco tiempo, este mismo sistema podría instalarse en otros robots similares. A medio plazo, se espera tener operativo, y a plena disposición de las operaciones del Regimiento NBQ de Valencia, el nuevo robot Avenger, con la misma función pero más ligero (100 kilos), equipado con luces LED, lo que permitirá su uso en estancias más pequeñas, y durante más tiempo, ya que tendrá mayor autonomía.

Los hospitales modulares serán “determinantes para cumplir los criterios que permitan a la Comunitat cambiar de fase”

Por otra parte, la consellera de Justicia, Interior y Administración Pública, Gabriela Bravo, ha asegurado esta semana en Les Corts que los tres hospitales modulares construidos en las inmediaciones de La Fe, el General de Castelló y el General Universitario de Alicante “serán absolutamente determinantes para cumplir los criterios que permitan a la Comunitat Valenciana pasar de fase en la desescalada, con seguridad y de la manera más homogénea posible en todo su territorio”.

Bravo ha asegurado que las casi 800 camas (370 en Valencia, 240 en Alicante y 188 en Castellón) de los tres hospitales “aunque tienen una capacidad de 1.100 camas que están compradas y preparadas” suponen que se ha incrementado en un 29 % las plazas hospitalarias libres de las que se disponían al inicio de la crisis y, en términos totales, se ha aumentado en un 9 % la capacidad de atención hospitalaria del sistema valenciano.

La consellera ha recordado que el 19 de marzo, cuatro días después de la declaración del estado de alarma, en la Comunitat Valenciana se registraban 195 casos de contagio en un solo día y un acumulado de 921 y 24 fallecidos.

Aunque había 259 personas ingresadas y, de las 8.952 camas hospitalarias de la red pública valenciana, estaban libres un total de 2.774, “hubiera sido irresponsable ignorar estas cifras” y, por eso, se decidió la construcción de nuevas instalaciones a partir de sistemas modulares, que fueran versátiles ante los posibles cambios de comportamiento de la pandemia y que estuvieran conectados a hospitales de referencia.

Para la consellera, la construcción de estos centros “nunca fue una cuestión de celeridad, sino de operatividad y de previsión para que nuestro sistema sanitario no colapsara” y que, además, “permanecerán montados todo el tiempo que sea necesario y en especial ante la posibilidad de nuevos rebrotes de la epidemia en el futuro inmediato”.

Además, la consellera ha detallado también el resto de acciones llevadas a cabo por la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias, la cual reforzó la sala del 1·1·2 durante el mes de marzo, en el que se registraron casi 100.000 llamadas en el teléfono de urgencias relacionadas con la COVID-19.

Bravo ha relatado que el 13 de marzo se activó el Plan Territorial de Emergencias, el cual “nos permitió movilizar a todo el personal de Protección Civil y Emergencias para estar preparados ante cualquier contingencia”.

Posteriormente, la Agencia puso en marcha el plan de Apoyo y Coordinación Municipal, que ha servido para prestar ayuda a un total de 343 ayuntamientos, que recibieron la asistencia solicitada en un plazo medio de 24 horas.

De esta forma, se distribuyeron víveres y otros bienes de primera necesidad en 33 municipios y se repartieron menús completos y artículos de higiene personal a 761 personas mientras que los bomberos forestales llevaban a cabo 150 acciones de desinfección de viales o espacios municipales.

También se distribuyeron casi 250.000 mascarillas, 300.000 guantes y 12.000 litros de gel hidroalcohólico que se sumaron a las entregas que se llevaron a cabo entre las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, las policías locales y a efectivos de Emergencias y Protección Civil.

En total, se repartieron entre estos profesionales más de 250.000 mascarillas, 120.000 guantes y 10.000 pantallas faciales “mucho antes, incluso, que llegaran las primeras remesas del Gobierno central”, según la consellera.

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