No siempre podemos ser ese tipo de persona tan sincera, cariñosa, inteligente y madura que nos gustaría ser, que nos gustaría que nos viesen cara a la galería nuestra familia y nuestros amigos. Que seamos un gran ejemplo a seguir de las generaciones próximas. Que ellos miren hacia atrás y vean qué perfección tan meticulosa deben de seguir para poder ser como nosotros éramos: una gran mentira, porque la perfección no existe, sea en un cuadro, un lugar, una persona, un libro…

No merece la pena el tener que estar, día tras día, teniendo que depender de seguir cada uno de los pasos para poder llegar a la cosa más grande y perfecta que puede ser para nosotros.

La perfección, no es un hecho, ni una filosofía, ni si quiera es una habladuría, sino que simplemente es un objetivo al que mucha gente quiere llegar y piensa que es lo correcto para que el mundo este bajo sus pies. Lo bonito de esto es el esfuerzo que se le echa, las ganas, el empeño que hora tras horas se le pone a algo para que sea perfecto y muchas veces lo acabamos viendo sin resultados. Un libro, la editorial no lo coge porque, por millones de excusas que pongan y digan, en pocas palabras te han dicho que no sirve para nada. Un trabajo en el colegio o en la universidad, siempre pensamos que codo a codo con un compañero va a ser lo suficientemente bueno para llegar hasta lo más alto y luego os quedáis por el camino.

Una simple idea que piensas que es perfecta y luego ni llega a los oídos de nadie…Millones de cosas que se quedan por el camino pensando que no llegan ni a la suela del zapato de su función.

No creo en la perfección, pero si en el potencial que todos y cada uno de nosotros, de las cosas que componen este, nuestro mundo, tienen y hacen que se convierta en algo único e inigualable, algo que es perfecto para  nosotros y que nos sacará una sonrisa y millones de ideas que encenderán la ilusión en ese momento en tu vida.

Un día hace clic y el cerebro empieza a construir cosas maravillosas, que luego mucha gente reventará por el camino. Pero toda rotura, tiene un arreglo y, gracias a él, se hará que se siga para adelante desprendiendo una gran cantidad de luz y magia que nos cegará y haremos lo imposible por seguir por el camino correcto, el que queremos.

Hay que ser valientes y sacar al exterior todas esas cosas tan perfectas para nosotros y únicas, que hacen que estemos horas renunciando a toda nuestra vida.

¡Gracias perfección por enseñarme quien eres realmente! Eres eso que hace que cada día me levante con magia e ilusión en mí y hace que pueda seguir adelante con mis sueños porque, aunque no existas o aunque sea producto de nuestras imaginaciones, haces que lleguemos a alcanzar lo más grande en nuestros corazones.

Vega Archer Rios
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