Cada año, el día 11 de agosto, Bétera vive “La entrada de la Murta” como un acontecimiento que anuncia que las Fiestas Mayores de nuestro municipio ya han llegado. Pues, es el día de antes de la presentación oficial de los máximos representantes de la fiesta del presente ejercicio.

Normalmente, los Mayorales acompañados por carros de caballos llenan de color y olor las calles de la población en un pasacalle por el pueblo.

Cómo suele ser costumbre, multitud de personas se concentran a las puertas del huerto de las Albahacas con ganas que empiecen las fiestas.

Acompañando los Mayorales van las cuatro obreras las cuales, vestidas de huertanas, van repartiendo pétalos entre los asistentes. La charanga y la pandilla de tabal y dulzaina son las formaciones encargadas de posar la banda sonora a este acto que anuncia que las fiestas mayores de la localidad ya están aquí.

Hay que decir que este acontecimiento, de tradición muy arraigada a las fiestas patronales de los pueblos, se había perdido en el largo del tiempo. No obstante, en el año 1995 se volvió a recuperar. Desde este citado año, se va celebrando. En un primer momento, el inicio era desde el Castillo pero desde hace unos años su pistoletazo de salida es desde el huerto de las Albahacas.

En los últimos años, la Colla de Tabal y Dulzaina “Xe que burrà” han sido los encargados de abrir el pasacalle y la Charanga “Xe que Bo” era quién la cerraba.

Habitualmente, las Obreras y Mayorales suelen ir este día de comida al Palmar y hacer el tradicional paseo en barca, además de hacerse unas bonitas fotos, vestidos de hortelanos.

Un vistazo al pasado

Según los escritos, esta tradición se llevaba a cabo en algunos pueblos valencianos y especialmente a las procesiones de València como el Corpus Christi y Virgen María de los Desamparados (en estas últimas fecha del año 1094), donde desde un séquito de carros guarnidos de flores y espumillones se lanzaban ramas de arrayán por la calle, ante una comitiva religiosa o profana. A menudo también iban comparsas de cantores y guitarristas. Esta costumbre inspiró una popular composición musical de Salvador Giner i Vidal, quien también cuenta con una calle con su nombre en Bétera.
Como curiosidad, hay que mencionar que en 1903 los fundadores de la Banda Municipal de València, deseaban que la sesión inaugural de la Banda, saliendo a la calle, fuera interpretando una obra de Salvador Giner, Director Honorario de esta. Por este motivo, le encargaron que compusiera algún pasodoble para esta solemnidad. Según cuenta la historia, este no tenía tema para componer la canción, pero mientras pasaba por la puerta de su casa a Masarochos la entrada del arrayán con motivo de los Sants de la Piedra le vino la inspiración. Así, el 8 de diciembre de 1903, la Banda Municipal de València estrenaba esta obra musical en la plaza de Bueyes de la ciudad:

“L’entrà de la murta es
un carro ple de flors
que ve ple de perfums
que alegren nostres cors.

Escampa en la enrama
plantes de dolsa olor
per a on ha de passar
quan siga hora la proceso.

Darre’l carro seguix la musica
que entre mil flamules i cubertors
ompli de pronte, com cosa magica,
de chiques guapes tots els balcons,
els balcons,
els balcons,
tots els balcons.

I corren els chiquets,
i riuen els majors,
i els novios, molt baixet,
parlen d’amor
en dolsor,
i l’amor
molt senyor
ha posat els cors
tots plens d’ilussio.

Quan ve el carro de la murta
es que pren la festa vol;
i es com un ram d’alegries
que esta tot fet de risa i sol.

Castells i traques i armonies
ho ompli tot d’algarabies i de llum,
colors i notes i perfums.

Per als bons fills d’esta terra
que volem en passio,
nostres festes valencianes,
tot goig i pau, son lo millor
del mon”.

        Composició de Salvador Giner i Vidal
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