Cada día que pasa en nuestras vidas nos damos cuenta, miramos el aparato que marca el antes y después  del tiempo, que determina lo pasado y lo presente pero no determina el futuro.

Podemos mirar siempre hacia tras y ver esos recuerdos tan especiales vividos en años anteriores, pero al tiempo que vamos recordando año y años atrás se van borrando y solamente nuestra cabeza escoge aquellos que marcaron tu vida, o por lo menos en ese momento.

Tenemos la capacidad de poder pensar y sentir diferentes cosas las cuales son efectos de acciones o hechos recién explorados pero… ¿Qué pasa con todas aquellas cosas que están por venir? Sí, ellas son las que hacen que nuestro cerebro empiece a imaginar. Diferentes situaciones, lugares, personas…la imaginación es muy importante y siempre nos ayuda, pero llega un punto en el que las mejores imágenes pensadas creemos que es nuestro claro futuro, que está todo bajo control y tienes el camino justo y ella clave para poder llegar a ese supuesto objetivo que llevas tiempo dándole a la cabeza.

Pero no solamente pasan los pensamientos, pasan los años, los momentos, esos que hacen que puedas cambiar de un segundo tu total y completo imaginación.

 

 

 

Una de las preguntas que más me he formulado a lo largo de mi adolescencia es la de: ¿Querido futuro, que me depararás? Esa es la pregunta con la que millones de sueños se han construido en mi cabeza pero una pequeña parte de ellos han acabado derrumbándose por una sencilla razón: porque no era mi futuro realmente.

 

Tener las ideas y la perspectiva de la vida está muy bien, pero hay que estar preparado para todo ese cambio al que no debemos de temer. ¿Gracias a esos cambios, eres realmente la persona que tú has querido diseñar? , ¿Tú mismo has sido el que has colocado pieza por pieza  de este puzle que te construye para llegar a ser tú?

 

¿Cómo lo has conseguido? Muy sencillo: viviendo. La acción que todos realizamos en nuestro día a día y nos diseña interior y exteriormente para ser un componente único en este, nuestro planeta.

 

 

Con este escrito no quiero llegar a ninguna parte, ni transformar vuestros pensamientos o cambiaros de personalidad; tan solo os quiero hacer ver en como un pequeño momento todo lo planeado se puede esfumar como la arena de tu playa favorita.

Vive, reflexiona y lo más importantes atrévete. Atrévete a hacer todas aquellas cosas que en un momento no hiciste y que ahora ni pertenecen a tu pasado porque no estaban vividas.

Querido futuro, no puedo evitar el pensar en ti, pero solamente quiero decirte que mi imaginación no va a ser aquella barrera que te va hacer pasar de largo en mi vida.

 

Vega Archer Rios
Imprimir article
Comenta aquesta notícia