El tener la capacidad de ponerse delante de una hoja limpia, coger un lápiz cualquiera y poder escribir y transmitir cada una de tus emociones, de tus pensamientos o sentimientos no es solo un hecho, sino, que es una magia que no tiene cualquiera.

Cada uno de nosotros nacemos con algo especial, lo cual te va a hacer totalmente diferente al resto. Podríamos decir que nacemos con un don.

Existen muchos, pero solamente destacan algunos.

Desgraciadamente, hoy en día, la sociedad suele destacar los más exitosos y populares, pero: ¿Qué pasa con el resto?, ¿Son unos repudiados?, ¿No sirven para nada?, ¿Se les tiene miedo?…

Cada persona que conforma este mundo, nace con uno pero curiosamente con el mismo. Con el don de tener la capacidad de elegir todo aquello que tú quieras. A partir de ese momento, eliges uno de los caminos que te ofrece la vida para aprender y recorrerlo.

Lo peor de todo, es que los dones más sencillos son los más recompensados y los más inusuales son los repudiados. Difícil de creer, pero cierto.

Uno de esos dones es el don de la palabra.

Sinceramente no sé por qué, yo creo que será porque muchas veces se le tiene miedo a mostrarse tal y como es una persona, de expresar sentimientos, de recibir burlas o comentarios que nos van a doler porque todos (aunque en algunos no lo parezca) tenemos sentimientos y cuando menos los esperamos salen a la luz.

Una de las mejores sensaciones que yo conozco es la libertad de escritura, el poder escribir simples palabras hechas de tinta de uno de tus bolígrafos de tu estuche y que salgan de un corazón. Eso… Eso es magia pura.

Desde que uno es pequeño, uno de los obstáculos que te pone la vida es la propia familia y aunque cueste de creer es verdad. Porque muchas veces olvidamos nuestros sueños para poder satisfacer los de ellos.

Yo personalmente no soy mucho de dar consejos, pero si soy realista y una de las realidades que ahora mismo tengo claras es que debes ser tú siempre, porque así enamorarás a las personas de verdad.

No te avergüences de nada de lo que digas o hagas, porque todas las cosas pasan por algo.

Pasa el resto de tu vida aprovechando y aprendiendo de tu don.

Mi madre dice que yo tengo el don de la palabra, que tengo la capacidad y el poder de llegar hasta el corazón más duro, de abrir los ojos a muchas personas y, sobre todo, de hacer que se sientan libres en su vida.

¿Y tú?, ¿Cuál es tu don?

 

Vega Archer Rios.
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