Cada 1 de octubre se celebra, entre otras efemérides como el Día de las personas con edad, el Día Internacional de la Hepatitis C. Se trata de una celebración que nació debido principalmente a que en el mundo existen más de 170 millones de personas que la padecen. Esta cifra la convierte en el virus más común de hepatitis que se puede transmitir y contagiar, si no se conoce su padecimiento o no se toma el tratamiento adecuado.

Realmente el 1 de octubre es una fecha caída en desuso desde la proclamación oficial por parte de la OMS del Día Mundial contra la Hepatitis Vírica que se celebra el 28 de julio.

La principal razón por la que el virus de la hepatitis C se encuentre tan diseminado por el mundo, es que este se puede contagiar a través de relaciones sexuales sin protección, por inyectarse alguna sustancia en el cuerpo con una jeringa, por tratar una herida o hemorragia teniendo un corte en el cuerpo o incluso, realizándose un tatuaje o tratamiento estético en un lugar poco adecuado. En definitiva, una enfermedad del hígado que se transmite a través de la sangre.

Según los datos facilitados hoy por Generalitat, más de 16.000 personas han sido tratadas desde 2015 en la Comunitat Valenciana de hepatitis C. Por provincias, se han registrado 1.783 casos en Castellón; 9.810 en Valencia y 4.626 en Alicante.

La infección por el virus de la hepatitis C provoca un deterioro progresivo del hígado y su función, medidos por el grado de fibrosis hepática, que pueden conducir a cirrosis y fallo hepático, situaciones de pronóstico muy desfavorable

Por ese motivo, según la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública, esta institución centra sus esfuerzos en la prevención de la transmisión, en la detección precoz y en la identificación de personas infectadas por hepatitis C mediante estrategias de cribado.

La tasa de respuesta al tratamiento de las personas infectadas es superior al 95%. Esta elevada efectividad mejora ostensiblemente la salud de los y las pacientes, y evita la progresión clínica y sus graves complicaciones, al tiempo que reduce la infectividad de la población.

De ahí que la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública se afane en identificar a pacientes con infección conocida que todavía no están en tratamiento, para dirigirlos a unidades clínicas donde puedan tener un control clínico y tratamiento adecuados.

Además, en el segundo semestre de 2017, la valenciana fue la primera comunidad que amplió los criterios de priorización de los tratamientos para cualquier grado de fibrosis y genotipo.

Actualmente, el comité de seguimiento en el que participan las asociaciones de pacientes y el subcomité asesor de personal experto clínico (profesionales médicos y farmacéuticos) trabaja en una estrategia de cribado de los casos que puedan quedar sin diagnosticar en la Comunitat Valenciana, en sintonía con la reciente guía de cribado del Ministerio de Sanidad.

Esta estrategia no solo establecerá los criterios selectivos de cribado, sino que definirá el camino para que los casos detectados accedan al sistema sanitario.

Imprimir article
Comenta aquesta notícia