Financiado por la Unión Europea y desarrollado por asociaciones como la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y distintas universidades, el Proyecto Mile21 tiene por objetivo conocer el consumo real de combustible de los coches nuevos y usados para ayudar a los conductores en sus decisiones de compra. Esto también permitirá a las autoridades desarrollar nuevas políticas de ahorro energético. Esta iniciativa se enmarca dentro de la campaña de movilidad inteligente de OCU para impulsar el derecho a la movilidad y a respirar un aire limpio en nuestras ciudades.

Este proyecto colaborativo precisa de la participación de los conductores a través de www.ocu.org/mile21 donde podrán registrar su vehículo e ir añadiendo los datos de repostaje cada vez que se llene el depósito. A partir de entonces el conductor podrá consultar su historial real de consumo y compararlo con las especificaciones del fabricante y el de cualquier otro vehículo. Además, Mile21 ofrece consejos de ahorro de combustible para facilitarle una conducción más eficiente, lo que permite crear sus propios retos y comprobar si los va avanzando.

Y es que alrededor del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero son generadas por el transporte por carretera. Para atajar el problema y mejorar la calidad del aire en las ciudades la Unión Europea ha ido endureciendo los requisitos de homologación del consumo y emisiones para los coches nuevos, pero incluso con las nuevas normas de homologación WLTP, el consumo real se sitúa bastante por encima de las cifras que las marcas anuncian en su publicidad. En 2017, antes del cambio, esa diferencia llegó a ser de un 39%.

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