Hoy nos damos una vuelta por los exteriores de la ciudad de las Artes y las Ciencias, lugar donde cada rincón nos “aporta” algo con encanto.

Capta mi atención “todo”: las formas arquitectónicas, líneas que suben hacia un cielo azul y luminoso, la combinación y conjunto de escalas y techos de estas, edificios impresionantes con estructuras como esqueléticas y reflejadas al agua, la grandiosidad del puente por debajo, el edificio pareciendo un gran ojo, el edificio de la ópera, altivo, desafiando y potente… Es decir, todo el conjunto hace que ni los ojos ni las sensaciones se quedan frías al ver y sentir como líneas distintas se unen, creen, como juega la luz y la sombra, los reflejos al agua y a su movimiento producido por la ligera brisa. Es “tanto”, que no pude más que intentar “unir” todo el conjunto en una panorámica “circular”.

Es un lugar dónde al exterior puedes “perderte y disfrutar” cuatro o cinco horas, y si nos planteamos la visita a todo el que “pasa” en el interior, en un día no hay bastante.

La semana que viene, a La Estación del Norte.

Texto e imágenes, Ximo Asensi Alemany (Hay que hacer clic en cada imagen para poder ampliar y ver mejor).

Imprimir article
Comenta aquesta notícia