La Estación del Norte de Valencia es un lugar donde suelo acercarme basta veces por el continente y el contenido.

A primeros de la calle Xàtiva, al final de la calle Colono, mirando en la plaza del Ayuntamiento, rodeada por edificios tan interesantes como la plaza de toros, casi pared medianera, o el colegio Luís Vives o el edificio de la Unión y el Fènix. Además, es el lugar de entrada y salida de muchos pueblos de la comunidad, como de distintos lugares de España. Tengo que reconocer que para mí tiene un atractivo, encanto, una atención y calificativo muy especial, añadiendo que al estar situada prácticamente en el centro de València todavía le da más relevancia si cabe.

Por todo lo comentado y algunas cosas más que el hecho de denominarlas lo haría puede ser demasiado largo, es por lo que me he acercado, parado y me he entretenido en varias ocasiones intentando “captar” todo el que tiene por fuera, que resulta encantadora y por dentro de un sueño. Pues, cada rincón tiene una grandiosidad, una belleza, una historia, una cultura y una personalidad acaparadora.

El “movimiento” de personas con maletas, bolsas o sin nada, bajando y subiendo a los trenes, las máquinas tan grandes e impresionantes, crean un ambiente dinámico, el hecho es que “encuentras” tantas cosas que el aposento se hace grato y siempre corto.

Texto e imágenes de Ximo Asensi Alemany.

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