La Vicepresidencia y Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas ha establecido una serie de medidas para las residencias de personas mayores y las residencias para personas con diversidad funcional y salud mental entre el 24 de diciembre de 2020 y el 6 de enero de 2021. Estas medidas están relacionadas con las salidas y las visitas a las personas residentes atendiendo al nivel de alerta del entorno en el que se encuentren.

El objetivo de las medidas es que las personas residentes que vayan a recibir visitas o se desplacen al domicilio de familiares, cuenten con la protección necesaria para salvaguardar su estado de salud, atendiendo a que en el caso de las personas mayores se trata del colectivo más vulnerable al coronavirus.

Así, las salidas ordinarias, sin pernoctación, quedarán restringidas a partir del nivel de alarma 2, y solo se permitirán las salidas vacacionales por un periodo igual o superior a los 7 días. Todas estas medidas quedarán restringidas en el caso de alcanzar el nivel de alarma 4.

Como medidas generales, todos los centros podrán permitir las salidas siempre que estén libres de COVID-19, es decir, sin brote ni sospecha de brote, o con brote cerrado.

Para preservar la salud y el entorno de seguridad de las personas mayores y las personas con diversidad funcional o trastorno mental grave, solo podrán acudir a un único domicilio que esté libre de contagio y con personas sin sintomatología compatible con el coronavirus.

Se ha establecido, asimismo, que no se pueden desplazar a establecimientos o espacios públicos donde no se puedan garantizar las medidas sanitarias. Asimismo, no se deberán producir encuentros y contactos con personas de otros grupos de convivencia.

Tanto a la salida como al regreso de las personas residentes se les hará control de temperatura, y si es superior a 37º no se le permitirá ausentarse del centro o se le aislará hasta valoración médica en caso de que sea a la vuelta. En ningún caso, se procederá al reingreso de una persona que presente síntomas compatibles con una infección por COVID-19.

Del mismo modo, en el caso de las salidas vacacionales, para la vuelta al centro será necesaria una PCR negativa y un periodo de 10 días de aislamiento preventivo. Igualmente que en las salidas anteriores, en ningún caso se procederá al reingreso de una persona que presente síntomas compatibles con la enfermedad, teniéndose que proceder en su entorno familiar de la misma manera que está determinado para la población general.

Por su parte, las familias tendrán el deber de informar a la dirección del centro si en los días posteriores a la salida se produce algún caso de COVID-19 en la unidad familiar con la que haya estado en contacto la persona residente.

Para aquellas personas que no tengan oportunidad de salir se fomentará el contacto con familiares a través de medios telemáticos, y se permitirán las visitas con las medidas de seguridad pertinentes.

En el caso de las visitas, solo podrán darse en centros libres de COVID-19 y con un máximo de tres personas en el caso de convivientes, siempre con cita previa, de una duración máxima de una hora y al menos una vez a la semana, todo con el fin de facilitar la relación familiar.

En el caso de ser más de una persona visitante, estas lo harán por separado, distribuyéndose el tiempo total de la visita entre cada una, y con higienización posterior a cada una de ellas.

Del mismo modo que en los reingresos, a las visitas se les tomará la temperatura corporal y si se supera los 37º no se permitirá su acceso al centro.

En el caso de que el centro disponga de espacios al aire libre, la visita se realizará preferentemente en dichos espacios con estufas exteriores para mejorar el confort. También se podrán producir en espacios interiores reservados a tal efecto, bien ventilados y con pantallas, barreras u otros elementos de separación que impidan el contacto con la persona residente.

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