Siempre va a llegar ese momento, el momento en el que debes de decir adiós. ¿Cómo a una palabra tan simple se le puede dar tanto tiempo? ¿Por qué en una milésima de segundo puedo cambiar todo? ¿Por qué se puede finalizar algo que realmente te importaba pero no le has dado esa importancia merecida? Muchas suposiciones que pueden salir de nuestras cabezas…

 

A lo largo de la vida, esta palabra va a estar muy presente en ella. Seas de la edad que seas, vas a tener que utilizarla para algo y os voy a poner un ejemplo: yo misma.

Aun teniendo tan solo 16 años, he tenido que decir adiós a personas que me han hecho, posiblemente, pasar los mejores veranos. No obstante, la distancia nos ha separado y nos sigue separando durante mucho tiempo. He dicho adiós a lugares increíbles en los que he vivido experiencias maravillosas y que se acabaron convirtiendo en mi hogar. Incluso he tenido que decir adiós a gente muy importante en mi vida que ya nunca más iban a volver y, aun sabiendo que es la última despedida que les vas a dar estando conscientes, no sabes ni por dónde empezar ni cómo acabar porque le tienes absoluto terror.

 

 

Siempre va a estar presente, al igual que como ya escribí hace tiempo, el miedo. Son dos factores que van ligados y que muchas veces los acabamos confundiendo, pero sin embargo siempre utilizamos términos diferentes para cada uno.

 

Llega un momento en el que das el paso y te das cuenta que el pronunciamiento de la palabra “adiós” no significa una despedida permanente o un cierre de etapa, sino que hay veces que significa el descansar durante un tiempo, el tener parcialmente que desconectar de ello o incluso el no seguir hasta dentro de unos cuantos meses. Y cuando vuelve, es la mejor sensación que pide experimentar alguien y se siente de una manera un tanto más diferentes y más especial.

 

A  partir de ese periodo de tiempo de descanso, habrás madurado, cambiado. Te habrás transformado en algo que nunca supiste que realmente te podías convertir.

 

Miras para atrás y acabas recordando el pasado que cerraste como una etapa única y mágica que junto a otros aspectos acabas cerrando y recordando cómo los inicios de tu propia transformación personal.

 

 

De este modo, llega el momento de ser valientes y decir adiós a todas aquellas cosas que realmente están haciendo que te quedes atascado y no puedas seguir avanzando. Dile adiós a todas esas cosas que muchas veces te advirtieron que no eran buenas para ti pero que tú seguiste haciendo. Desgraciadamente, dile adiós a todo aquello que acaba y que no puedes volver a cambiar el tiempo y volver atrás para repetirlo una y mil veces más o adiós a aquellas personas que te hicieron pasar momentos irrepetibles y tener nuevos hogares en diferentes parte de tu país o incluso en todo el mundo.

 

Pero recordemos que un adiós siempre va a ir acompañado de un hola y esa palabra siempre va a traer algo nuevo y positivo para tu vida.

 

Vega Archer Rios
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