El 3 de marzo fue la fecha elegida por la Organización Panamericana de la Salud para celebrar el Día Mundial de los Defectos del Nacimiento, también conocidos como defectos congénitos.

Se trata de toda una serie de mal formaciones que se producen en el bebé durante la gestación. Algunos de estos defectos son la espina bífida, el síndrome de Down y más recientemente el síndrome de zika congénito. Este último fue el que activó las alertas a nivel mundial e hizo que se creará este día.

Desde que apareció el virus del zika, muchos centros de salud pero sobre todo los referentes del control y prevención de las enfermedades, detectaron un patrón nada alentador. Resulta que la mayoría de las mujeres embarazadas que contrajeron el virus del zika, dieron a luz niños con defectos congénitos. A esto se le llamó el síndrome de zika congénito y despertó las alarmas a nivel mundial sobre las acciones que debían tomar las naciones del mundo para disminuir los riesgos de que un niño naciera con algún problema grave debido a su desarrollo en el vientre.

Por esta razón tanto los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, como la OMS y la OPS, crearon una serie de objetivos para el Día Mundial de los Defectos del Nacimiento, que buscan crear conciencia sobre estas enfermedades y aumentar la posibilidad de prevenirlas fomentando lo siguiente:

  • Más cantidad de programas que permitan el monitoreo de los fetos para evaluar su desarrollo y así prevenir cualquier defecto.
  • Mejorar los programas existentes en cuento al monitoreo de defectos congénitos.
  • Dar mayor acceso a las personas que padecen algún defecto a los programas de salud que tratan su condición.
  • Incentivar la investigación de formas de prevenir o eliminar ciertos defectos de nacimiento.

Según datos de la OMS, las anomalías congénitas, trastornos congénitos o malformaciones congénitas, son la segunda causa de muerte en los niños y niñas menores de 28 días y de menos de 5 años en las Américas. Junto con la prematuridad, la asfixia y la sepsis representan más del 44% de los fallecimientos en la niñez. En el mundo, afectan a 1 de cada 33 bebés y causan 3,2 millones de discapacidades al año. Se calcula que cada año 276.000 recién nacidos fallecen durante las primeras cuatro semanas de vida en el mundo debido a anomalías congénitas.

Las anomalías congénitas pueden tener un origen genético, infeccioso o ambiental, aunque en la mayoría de los casos resulta difícil identificar su causa. Los trastornos congénitos graves más frecuentes son las malformaciones cardíacas, los defectos del tubo neural y el síndrome de Down.

Los recién nacidos que sobreviven con estas condiciones corren un mayor riesgo de sufrir discapacidad a largo plazo y otros problemas de salud.

Muchos defectos del nacimiento se pueden prevenir o tratar. La ingesta suficiente de ácido fólico y yodo durante el embarazo, la vacunación contra la rubéola a las mujeres (que pueden transmitirlo a sus hijos durante el parto) y los cuidados prenatales adecuados constituyen algunas medidas clave en este sentido.

En definitiva, el objetivo del Día Mundial de los Defectos de Nacimiento es ampliar la vigilancia, prevención, atención e investigación de anomalías congénitas en todo el mundo.

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