Diez incidentes por cada 1.000 dosis ha sido la tasa registrada en la Comunitat Valenciana frente al Covid-19. Los acontecimientos más frecuentemente notificados son fiebre, dolor en la zona de inyección, cefalea, mareos, náuseas o diarrea.

El sistema de farmacovigilancia valenciano monitoriza de forma permanente el proceso de vacunación y, por el momento, no ha identificado reacciones adversas distintas a las indicadas por los laboratorios en los prospectos de las vacunas.

Hasta la fecha, sin diferenciar entre las tres vacunas que se están administrando, se han notificado en la Comunitat Valenciana 8 acontecimientos adversos por cada 1.000 primeras dosis administradas (12 notificaciones adversas por cada 1.000 segundas dosis).

Las vacunas que se están utilizando en la Comunitat Valenciana son las de Pfizer-Biontech, Moderna y Astrazeneca. Las tres son igualmente válidas para proteger contra la infección y, por si sobreviniera alguno de los efectos adversos referidos en el prospecto, el proceso de vacunación no concluye con el pinchazo.

La persona recién vacunada siempre permanece en observación al menos 15 minutos. El tiempo es variable porque antes de la administración de la vacuna, el personal facultativo se entrevista con ella y le pregunta sobre patologías previas, reacciones alérgicas conocidas, contactos o contagios COVID. En función de las respuestas, se determina si el candidato o la candidata es apta para recibir la vacuna y qué riesgo existe de que pueda desarrollar reacciones adversas. A más peligro, más tiempo de observación post-vacunación.

Antes de recibir la vacuna, también se comunica al candidato o candidata que todas las vacunas protegen de la infección, pero que no pueden causarla porque carecen de capacidad infectiva, así como que la vacunación reducirá la probabilidad de enfermar gravemente y de morir, pero que él o ella deberá continuar con las medidas preventivas para reducir la transmisión.

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