La exposición a más horas de luz y a agentes irritantes como el cloro y el salitre son, según indica la directora médica de Fisabio-Oftalmología Médica (FOM), Cristina Peris, los principales motivos para proteger los ojos durante el verano.

La doctora Peris recuerda que no hay que exponerse al sol cuando la luz es más intensa, es decir, entre las doce del mediodía y las cuatro de la tarde. Además, insiste en que toda la población debe usar gafas de sol homologadas y con filtros nivel 3 y 4 de protección ultravioleta. “Desde la infancia debemos proteger los ojos, ya que los de los niños y niñas son especialmente sensibles a la radiación ultravioleta”, explica.

Por otro lado, también insiste en que las personas que utilicen lentes de contacto no deben bañarse ni en piscinas ni en el mar con ellas puestas. “En el agua hay microorganismos que pueden afectar a la córnea y producir úlceras severas difíciles de tratar y que pueden acabar en trasplante de córnea, por eso, pese a que es cómodo y apetecible, no es recomendable bañarse con lentillas”, afirma la directora médica de la FOM.

Patologías oftalmológicas en verano

Durante los meses estivales se da una mayor exposición a agentes irritantes, como pueden ser el cloro y el salitre, que provocan un aumento de los casos de conjuntivitis. Estos agentes tóxicos provocan la inflamación de la mucosa que rodea el ojo, la conjuntiva, y puede desencadenar una conjuntivitis que se caracteriza por enrojecimiento ocular, irritación y la aparición de secreciones contagiosas conocidas popularmente como legañas. Algunos estudios describen una asociación positiva entre los incrementos de temperatura en verano y la incidencia de conjuntivitis. En concreto, un aumento de la incidencia del 8.1% por cada aumento de 1 grado centígrado en la temperatura.

Ante el aumento de los casos de conjuntivitis durante el verano, la doctora Peris recomienda también evitar tocar los ojos con las manos, lavarlos después de los baños con lágrimas artificiales o suero fisiológico, así como evitar compartir toallas, almohadas o maquillaje, porque pueden ser una vía de transmisión de esta patología.

Pero las conjuntivitis no son las únicas patologías asociadas al verano. Debido a la alta incidencia de luz ultravioleta, también se dan más casos de lesiones corneales por no usar gafas de sol adecuadas. Entre estas patologías se encuentran las fotoqueratitis, que producen heridas en la córnea; los desprendimientos posteriores de vitreo o los orzuelos.

COVID-19 y ojos

La principal vía de contagio de la COVID-19 es la respiratoria, “pero las secreciones de la mucosa conjuntival también pueden actuar como vía de transmisión del virus, aunque se trata de una vía de contagio mínima en comparación con la respiratoria”, explica Peris.

“Durante la pandemia hemos asistido a manifestaciones oculares asociadas al virus de forma directa, como pueden ser las conjuntivitis víricas y a otras manifestaciones como consecuencia del uso prolongado de la mascarilla”, explica la doctora Cristina Peris. El uso de mascarilla para frenar la trasmisión del virus SARS-CoV-2 ha provocado un aumentado de los casos de orzuelos, debido al contacto de la mascarilla con el borde libre palpebral. Además, también se han dado más casos de ojo seco, provocadas por las corrientes de aire de convección entre la mascarilla y los ojos.

Por otro lado, la directora médica de la FOM explica que parte las personas ingresadas en UCI a causa de la COVID-19 han estado tanto en posiciones de decúbito supino como en decúbito prono. “Al estar boca abajo se han detectado úlceras corneales, incluso perforaciones corneales más severas. Estas posiciones también han provocado afectaciones retinianas y de la órbita del globo ocular”, explica Peris.

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