Cada 6 de febrero se celebra el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina. Se trata de una práctica que se suele ejecutar en niñas en algún momento de sus vidas entre la infancia y la adolescencia en determinados países.

Fue el 20 de diciembre de 2012 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución para proclamar este Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina.

La Unidad de Referencia para la Cirugía Reconstructiva de la Mutilación Genital Femenina en la Comunitat Valenciana ha atendido desde su creación, hace ahora seis años, a un total de 108 mujeres. De ellas, 25 han sido intervenidas para una reconstrucción genital y 46 han recibido también atención psicosexual.

La Comunitat Valenciana cuenta desde 2016 con esta unidad (en el Hospital Universitario Doctor Peset) y con un protocolo ante la mutilación genital femenina cuyo objetivo principal es evitar ablaciones en las niñas que residen aquí. También busca atender a las mujeres que la han sufrido, así como a su entorno familiar y cultural, desde un enfoque multidisciplinario.

“La mutilación genital femenina es una manifestación de violencia extrema contra la mujer que repercute sobre su salud a nivel psicológico, sexual y físico. Es, pues, un problema de salud muy grave y la meta es erradicarlo. De ahí, que desde Sanidad continuemos promoviendo de forma activa iniciativas de sensibilización y seguimiento, para nuestros profesionales en particular y para la ciudadanía en general”, recuerda la consellera de Sanidad Universal y Salud Pública, Ana Barceló, con motivo de la conmemoración, cada 6 de febrero, del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina.

La experiencia acumulada en seis años ha permitido comprender mejor todos los factores que inciden en esta práctica, así como intensificar las acciones preventivas y de seguimiento.

En este sentido, profesionales de pediatría, medicina de familia, ginecología, obstetricia, matronas, enfermería, psicología, trabajo social y Salud Pública trabajan de forma coordinada para detectar casos, así como para valorarlos y hacerles seguimiento en función de sus singularidades.

En el ámbito pediátrico, por ejemplo, el diagnóstico se establece en las exploraciones que corresponden al seguimiento del Programa de Infancia Sana, aunque también puede ocurrir que se considere necesaria una monitorización si se advierte, durante el seguimiento del embarazo, en el parto o tras la aparición de una patología asociada, que la madre ha sufrido mutilación genital. De esta forma, el año pasado, desde Atención Primaria se hizo seguimiento de 27 casos.

Por su parte, en 2021, la Unidad de Referencia para la Cirugía Reconstructiva de la Mutilación Genital Femenina en la Comunitat Valenciana, radicada en el Hospital Universitario Doctor Peset de València, valoró a 12 mujeres e intervino a 5 (son cifras similares a las de anualidades anteriores: 13 y 4 respectivamente para 2020).

“En los dos últimos años se ha hecho un esfuerzo importante por mantener conexión con las mujeres que han solicitado asistencia de la unidad. Esto ha sido posible gracias al trabajo y dedicación de los profesionales sanitarios de la unidad, pero también al de Aminata Soucko, nuestra agente de salud de base comunitaria, que ha mantenido la comunicación y el seguimiento de las mujeres y niñas mutiladas o en riesgo de serlo detectadas en nuestra unidad”, explica la jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Doctor Peset, Reyes Balanzá.

Además, tal y como añade Balanzá, “la sensibilización y formación está calando en todos los niveles asistenciales de la red pública gracias a la estrategia de la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública y al protocolo de la Comunitat Valenciana”.

En este sentido, la vertiente de sensibilización, en 2021, el Centro de Salud Pública de València celebró la 13º edición del curso formación para agentes de salud de base comunitaria, mientras que los centros de Salud Pública de Castellón y Alicante participaron en la difusión del protocolo y de la hoja de seguimiento. Además, se organizan sesiones clínicas interdisciplinares y de formación para el personal sanitario, así como múltiples acciones de sensibilización para todos los públicos. Se trabaja, además, con asociaciones de personas que proceden de países en los que se realiza esta práctica.

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