La mascarilla será obligatoria en las fiestas de las Fallas y de La Magdalena de este mes de marzo para el público de la mascletà y de la Ofrenda, actos en los que no habrá control de aforo, pero no se exigirá para participar en esta última ni para desfilar en los Moros y Cristianos.

Así lo anunció este lunes el president de la Generalitat, Ximo Puig, tras la reunión en la que se ha aprobado un marco general de recomendaciones sanitarias frente al coronavirus para las fiestas de los municipios de la Comunitat Valenciana, con apartados específicos para las Fallas (en València y otras localidades de las tres provincias), La Magdalena (Castelló) y los Moros y Cristianos.

Por lo que respecta a los locales festeros, deberán garantizar una ventilación suficiente -en el caso de las carpas tendrán como mínimo dos laterales abiertos-, mientras que en lo que respecta al consumo de comida y bebida y a las verbenas se ajustarán a lo que en el momento de la fiesta esté vigente para la hostelería y para el ocio nocturno.

El president ha anunciado además que a principios de la próxima semana se cambiará la resolución actual de la Conselleria de Sanidad del pasado 8 de octubre con medidas contra al coronavirus, con una “rebaja sustancial de las restricciones aún vigentes” si se consolida el descenso “masivo” de los contagios y la bajada de las hospitalizaciones.

LA PRIMAVERA DE LA RECUPERACIÓN

“Es hora ya de comenzar la primavera de la recuperación, y las Fallas y La Magdalena forman parte de ese espíritu de recuperación”, ha reivindicado Puig, quien ha considerado “muy oportuno” que se puedan celebrar unas fiestas “lo más seguras y lo más reales posibles”, pero siempre con corresponsabilidad y prevención.

Ha indicado que la normativa estatal sobre la mascarilla, según la cual es obligatoria en espacios cerrados pero no al aire libre, ya contempla su uso cuando haya aglomeraciones de gente, lo que permite por tanto establecer su obligatoriedad para el público de la mascletà o de la Ofrenda, y ha reivindicado que la mascarilla “ha salvado muchas vidas”.

Puig ha insistido en que la pandemia todavía está presente y no se puede “despreciar aún la carga de la enfermedad y sus consecuencias”, por lo que se ha buscado “un equilibrio” que en este caso va en favor de la apertura, pero con los condicionantes que impiden estar en la “máxima normalidad”.

Las Fallas y La Magdalena se van a celebrar “con la mayor normalidad posible”, pero todavía no son unas fiestas “normales”, ya que habrá momentos de tener que usar la mascarilla y de mantener la distancia, ha alertado el president.

MASCARILLA EN LA ROMERÍA

La mascarilla sí que será obligatoria para participar en la romería de Castelló, pues se considera que no es un acontecimiento tan “ordenado” como la Ofrenda, los pasacalles o los desfiles -donde solo debe llevarla el público- y se pueden producir aglomeraciones, según ha aclarado la secretaria autonómica de Salud Pública, Isaura Navarro.

Ha explicado que, en general, se recomienda a los organizadores de las fiestas fomentar el uso de la mascarilla y que se utilice el mayor tiempo posible, y ha adelantado que, como ya ocurrió en las Fallas del pasado septiembre, habrá “responsables covid” en cada falla, gaiata o colla, a los que se dará formación sobre las recomendaciones sanitarias.

Sobre las carpas, ha precisado que se pueden mantener cerradas, pero en ese caso se les aplicará la normativa sobre espacios interiores -mientras que se levantan dos laterales sería la de exteriores-, mientras que en los casales se recomienda que haya una ventilación constante.

Respecto al número de comensales por mesa, Navarra ha indicado que se aplicará la normativa sobre hostelería que esté en vigor cuando empiecen las fiestas, y en las verbenas o discomóviles será de aplicación la del ocio nocturno, donde en estos momentos hay que llevar mascarilla para bailar y se puede quitar en el momento de consumir.

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