La Asociación por la nueva República, llevó a cabo ayer la presentación y proyección de un documental donde el protagonista es el campo de concentración de Portaceli (1939-1942). Este acto tuvo lugar por la tarde en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Bétera, ubicado en el Castell del municipio. Posteriormente, será el turno para un coloquio.

El documental está dirigido por Rafa Arnal (quien participó en el acto) y Joan Barrés. Además, la realización y el montaje es de Vicent Lluch y la edición de ‘Imaginado’. La música original es de Blas Payri. Se trata de una producción de la Asociación Stanbrook (Centro de Estudios y Documentación de la Memoria Republicana), que cuenta con la especial colaboración de la Fundación Salvador Seguí, la Fundación Anselmo Lorenzo, Aixam ediciones, el Ateneu de Serra, El Hospital Doctor Moliner, el Ayuntamiento de Serra, la Universitat de València, la Conselleria de Justicia, la administración pública, Reformas democráticas y Libertades Públicas y la Universidad de Alicante.

Este documental está en parte basado en el libro que lleva el mismo nombre, de Aixam Ediciones.
Este proyecto se centra en un hecho bastante conocido del final de la guerra en España como es la captura, al puerto de Alicante, de 20.000 republicanos que fueron trasladados al campo de Concentración de Albatera.

En octubre de 1939, por motivos de salubridad, el campo fue clausurado y los presos redistribuidos. Alrededor de 12.000 fueron trasladados a un campo bastante desconocido: el Camp de Concentración de Portaceli (Serra). Un campo que, según los escritos encontrados, a la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros se da noticia de su existencia, a finales de abril de 1939, como campo de reclusión para la zona de València.
El campo tuvo una población “flotante” de entre 4.000 y 5.000 internos, con entradas y salidas constantes, excepto a finales de 1939 cuando, con la llegada de los presos de Albatera, la cifra subió de golpe hasta los 12.000-15.000 internos, momento en que la situación se convirtió en catastrófica para todos ellos, llegando a haber hasta 32 presos por celda.
Los meses siguientes los ya identificados y juzgados en los “sumarísimos” recibían la libertad (si conseguían los avales necesarios), eran trasladados a los varios penaltis del estado o eran ejecutados. Así mismo muchos presos encontraron la muerte a causa de la desnutrición, enfermedades, etc. Finalmente el campo fue desmantelado entre finales de diciembre de 1941 y enero de 1942, cuando ya habían sido identificados y transferidos todos los internos, que era la verdadera función de este campo.

 

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