(EFE) Un futuro decreto de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas limitará a 100 el máximo de plazas de las nuevas residencias para ancianos en la Comunitat Valenciana, y además establecerá la obligatoriedad de que estén articuladas en unidades de convivencia.

Así lo recoge el proyecto de decreto de tipologías, que entre otras cuestiones va a fijar nuevas ratios en residencias y otros centros de servicios sociales, con el fin de actualizar la normativa y de incorporar los aprendizajes de la pandemia de coronavirus.

Por lo que respecta a las residencias de mayores, además de tener un máximo de 100 plazas, la ratio de atención directa pasa de 27 profesionales cada 100 plazas hasta los 59 de un centro acreditado; el número de auxiliares de enfermerías sube de 22 hasta los 50 de un centro acreditado, y se incrementan los perfiles dirigidos al fomento de la autonomía personal, como los terapeutas ocupacionales.

El decreto también permitirá la consolidación de un modelo centrado en la persona y con recursos lo más parecidos a un hogar, como esta Conselleria ha ido aplicando en iniciativas proyectadas o que ya se han puesto en marcha, como las obras del Pla Convivint de infraestructuras sociales o la residencia Lledó de Castelló.

En los centros de día, habrá un máximo de 50 plazas; las ratios de atención directa se incrementarán de 6 a 16,5 profesionales; los auxiliares de enfermería pasarán de 4 a 15, y se introducirá la figura del enfermero o enfermera.

El decreto de tipologías, que desarrolla la ley valenciana de Servicios sociales inclusivos, permitirá derogar una quincena de normativas, algunas de las cuales no se actualizaban desde hace veinte años, lo que ha supuesto que haya ratios muy desactualizadas y que no tienen en cuenta los perfiles actuales de las personas usuarias.

Como ejemplo de ello, fuentes de la Conselleria de Igualdad han explicado que actualmente las residencias de mayores atienden a perfiles de personas con un mayor grado de dependencia, puesto que en muchos casos estas prefieren estar en sus casas el mayor tiempo posible.

Las mismas fuentes han señalado que el hecho de contar con una normativa de carácter general favorecerá la estructuración del sistema evitando duplicidades y clarificando funciones, servicios y prestaciones.

Por lo que respecta a los aprendizajes de la pandemia que busca incorporar el decreto, se impulsa la autonomía personal reforzando la ayuda a domicilio y los recursos de atención diurna; se aboga por modelos convivenciales similares a un hogar; y se atiende a los perfiles de las nuevas personas usuarias, con un mayor grado de dependencia.

Los retos que asume este decreto son mejorar las ratios, blindando y aumentando la calidad en la atención; establecer un modelo centrado en la persona; y mejorar los espacios de atención, con más metros cuadrados por usuario y disponibilidad de espacios en el exterior para el ejercicio físico y el ocio.

Asimismo, se introducen mejoras en las condiciones de accesibilidad, con entornos menos institucionalizados y más parecidos a un hogar, y se incluyen medidas como las habitaciones con preparación y acompañamiento a la muerte, para garantizar que esta se produzca en situaciones dignas y facilitando la hospitalización domiciliaria.

El Consell asumirá los incrementos de ratios en el concierto social, las gestiones integrales y las prestaciones vinculadas al servicio, y la aplicación del decreto se hará con el máximo respeto a los centros que ya existen, que no deberán efectuar cambios salvo que aborden una reforma sustancial.

La adaptación de las instalaciones, por ejemplo para poner una alarma o avisador, y de los equipamientos, por ejemplo un nuevo tipo de butaca, será progresivo y cuando varíen los perfiles profesionales se respetarán las plantillas actuales.

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