(EFE).- De los 31.112 casos nuevos de cáncer registrados en 2022 en la Comunitat Valenciana, el 34 % (10.886) corresponde a personas de entre 40 y 65 años, una amplia franja en edad de trabajar, según datos del Observatorio de la Asociación Española Contra el Cáncer.

Además, 2.537 personas diagnosticadas se encuentran en situación de riesgo laboral en esta comunidad (desempleados, autónomos), que puede verse empeorada por la repercusión de la enfermedad.

Con motivo del Día Internacional del Trabajo, la Asociación Española Contra el Cáncer, a través de su iniciativa “Todos Contra el Cáncer”, recuerda la importancia de mejorar la atención de pacientes y sus familiares, no solo para cubrir sus necesidades clínicas, sino las no clínicas, y reducir así el impacto que causa a nivel laboral y económico.

La iniciativa tiene como objetivo crear un movimiento que una a toda la sociedad para mejorar la atención de pacientes y sus familiares y reducir, entre otros, el impacto laboral y económico que ocasiona el cáncer a la persona diagnosticada.

Según los últimos datos registrados por el Observatorio de la Asociación en su informe “Impacto del cáncer en España”, 1.039 personas se encontraban en situación de desempleo en el momento del diagnóstico y 1.498 eran trabajadores por cuenta propia en la Comunitat Valenciana.

Esta situación laboral puede empeorar después del diagnóstico, puesto que estas personas pueden verse obligadas a abandonar su trabajo, a hacer un cambio en el mismo o a reducir el número de horas dedicadas a trabajar como consecuencia de la asistencia a consultas médicas o tratamientos. Además, la repercusión en la salud que genera la propia enfermedad impide a los pacientes seguir con su vida diaria.

Como consecuencia de los abandonos de trabajo o los ajustes en el mismo por reducciones de jornada, bajas o incapacidad laboral, se produce una reducción de ingresos de los pacientes que se encuentran trabajando en el momento del diagnóstico y, por tanto, una pérdida de su productividad.

Pero también afecta a sus cuidadores más cercanos, que muchas veces se ven obligados a abandonar también su trabajo. De ahí que la iniciativa “Todos Contra el Cáncer” promueva la implicación de las empresas en la mejora de la atención de los pacientes y sus familias.

En este sentido, señala que existen diversos mecanismos y políticas que pueden ayudar a mitigar el impacto que esta enfermedad puede tener en la persona trabajadora.

Al verse afectada la situación socioeconómica y laboral de los trabajadores diagnosticados con cáncer, su dependencia económica de terceras personas, como familiares y amigos, aumenta de forma significativa en el 20 % de los casos, más en las clases medias y bajas, según se recoge en el informe.

El cáncer implica una serie de costes que muchas familias tienen que asumir a pesar de sus escasos ingresos: los tratamientos, desplazamientos y alojamientos, equipamientos y obras en casa para facilitar su vida diaria, o cuidados, y, de hecho, un 68 % de los hogares asume más de 10.000 euros de gastos directos producidos por la enfermedad, en la mayoría de los casos con el apoyo de las aportaciones económicas de la Seguridad Social, los seguros privados, las ong y las familias.

La iniciativa señala la importancia de la prevención y la detección precoz de manera que se puedan evitar muchos casos o, al menos, mejorar su pronóstico para que el impacto sea menor. Para ello, es fundamental la promoción de hábitos de vida saludable dentro de la empresa, como una dieta equilibrada, la práctica de ejercicio físico o evitar el tabaco, así como la divulgación de los programas de cribado entre los trabajadores que están en la edad de participar.

“Todos Contra el Cáncer” está liderada por la Asociación Española Contra el Cáncer y ha sido declarada Acontecimiento de Excepcional Interés Público (AEIP) por el Gobierno de España. Tendrá una duración desde 2022 hasta 2024, ampliable a 2025.

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